La ilusión duró apenas 24 horas, las mismas que José Bono se dejó cortejar por José Luis Rodríguez Zapatero sin despejar la duda sobre si aceptaba su oferta de encabezar la lista del PSOE al Ayuntamiento de Madrid. A media mañana de ayer, el exministro comunicó oficialmente al presidente del PSOE, Manuel Chaves, que no sería candidato en la capital. No telefoneó ni al líder del partido ni al secretario de organización, José Blanco, que a pesar del desaire declaró que respeta la decisión del exministro de Defensa y anunció que el PSOE anunciará "pronto" su candidato definitivo. Tras el jarro de agua fría, la ilusión del PSOE de Madrid se tornó desolación.

La dirección regional hizo un esfuerzo de contención y de lealtad a Zapatero para evitar denostar en público la conducta del manchego y la estrategia del presidente, que llevó personalmente las conversaciones con Bono para conducirle a las listas al Ayuntamiento de Madrid. Ni el jefe del Ejecutivo ni Bono realizaron ayer ninguna declaración sobre el asunto, pese a que el lunes por la tarde se habían reunido en la Moncloa para perfilar la oferta.

PEOR QUE ANTES El malestar en la dirección del PSOE de Madrid es manifiesto, tras creerse durante unas horas poseedora de un candidato con serias opciones de ganar en Madrid. El rechazo de Bono, pero especialmente las expectativas creadas sobre su candidatura, colocan al partido en una situación peor que la de partida. Quien encabece finalmente la lista partirá con el estigma de ser un reserva, reconocen miembros de la ejecutiva. La federación se afanaba ayer en tener "esta misma semana" el candidato definitivo, para empezar a borrar el mal sueño de las últimas 24 horas, que a algunos les recordó el caso Tamayo con el que Rafael Simancas ganó y perdió el Gobierno de Madrid en pocos días.

EL PP, ENCANTADO El Partido Popular en la Comunidad de Madrid y el ayuntamiento celebraron la confusión creada en el PSOE. Hasta Mariano Rajoy bromeó con que los socialistas "han ofrecido la candidatura de Madrid a siete u ocho, pero nadie la quiere". Eduardo Zaplana, con quien Bono desayunó el martes en el Ritz antes de declararse halagado por la oferta de Zapatero, insinuó ayer que podía tratarse de "una faena jugada por Bono al Gobierno".

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, dio ayer una lección de elegancia al opinar sobre la posibilidad de que su "amigo" José Bono fuera su contrincante en el 2007. El edil del PP calificó al exministro como "el mejor candidato que puede presentar el PSOE a la alcaldía de Madrid". En las antípodas de las manifestaciones de otros miembros del PP, Gallardón habló de Bono como "un gran político".