La injerencia del portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, en la negociación de la ponencia para reformar el Estatuto de Andalucía ha causado malestar entre algunos miembros de la cúpula del partido. A pesar de que los socialistas y los conservadores mantienen sus diferencias sobre la definición de la comunidad autónoma y otras cuestiones, como la deuda histórica, las posiciones se han acercado. Ambos partidos siguen buscando un pacto en la comisión constitucional.

Sin embargo, Zaplana no está por la labor de facilitar ese consenso. El pasado martes, mientras los negociadores estaban reunidos en la comisión, el exministro entró a saco en la discusión al afirmar que era "tremendamente complicado" que su partido apoyara la reforma.

VOLUNTAD DE ACUERDO Quedaron helados el máximo responsable del PP andaluz, Javier Arenas, y los ponentes conservadores, la secretaria ejecutiva de política autonómica, Soraya Sáenz de Santamaría, y el portavoz del PP de Andalucía, Antonio Sanz. Los ponentes se enteraron de la posición de Zaplana a través de los mensajes que recibieron en sus teléfonos móviles, ya que todavía estaban reunidos a puerta cerrada.

Tras superar el impacto de esa declaración, Sáenz de Santamaría ha desmentido haber dicho que Zaplana "no era una voz autorizada en el asunto" y que solo ella representaba a la dirección nacional del PP. Pero lo cierto es que las palabras del portavoz popular descolocaron a la responsable conservadora. No obstante, la dirigente popular supo reaccionar y tranquilizó a los socialistas al manifestar que nada había cambiado y que su voluntad era seguir las negociaciones para alcanzar un acuerdo.

OPTIMISMO Por su parte, los socialistas han optado por no ahondar en la división y dejar que esta se solucione entre las filas del PP. Alfonso Perales, responsable de autonomías en el PSOE, aseguró que los ponentes "hablan en nombre del PP" y que Zaplana "toca de oído porque no está en el día a día de la discusión".

Arenas prefirió no entrar directamente en la polémica pero abogó por realizar "un esfuerzo final". Incluso reveló que no descartaba mantener un encuentro con el presidente andaluz, Manuel Chaves, para desbloquear los asuntos más espinosos. La afirmación del máximo responsable del PP en Andalucía puso los puntos sobre las íes al sentenciar que "es posible el acuerdo tras cinco meses de trabajo de la ponencia".

LOS CAMBIOS Eso no significa que el PP esté dispuesto a admitir la definición de "realidad nacional" para la comunidad andaluza. Los dirigentes populares rechazan esa denominación aunque se aluda a la "indisolubilidad de la nación española".

Sin embargo, los populares destacan que el estatuto es ahora "distinto" porque se han modificado 120 de los 246 artículos. Para ellos, esos cambios han "descatalanizado" el texto andaluz. El acuerdo se podría alcanzar si se pacta otra fórmula para definir Andalucía.