El presidente de Navarra, el regionalista Miguel Sanz, de Unión del Pueblo Navarro (UPN), la marca electoral del PP en la comunidad foral, se desmarcó ayer de la cúpula popular al admitir que la paz puede estar próxima. Apenas unas horas después de que los máximos dirigentes conservadores lanzaran sus más duras diatribas contra la apuesta de José Luis Rodríguez Zapatero por un final dialogado de la violencia, Sanz apuntó en el Parlamento foral que "se atisban signos" de que "las pistolas y las bombas pueden dejar paso a la paz y a la libertad".

La declaración de Sanz choca con las consignas lanzadas desde el PP para cuestionar toda la acción del Gobierno de Zapatero en torno al diálogo con ETA y constituye un inesperado varapalo a la estrategia de no dar respiro al PSOE.

SIN AMENAZAS El presidente navarro dijo que en estos momentos existen "indicios esperanzadores" de que todos los ciudadanos podrán expresar sus ideas libremente y trabajar para llevarlas a cabo "sin coacciones y sin amenazas de los terroristas". Frente a lo dicho por Mariano Rajoy en el Congreso, cuando el miércoles reprochó a Zapatero que lleva camino de "rendir el Estado democrático a una organización terrorista", Sanz aprovechó su intervención en el debate de política general en la Cámara navarra para concretar sus requisitos para la paz.

Así, dijo que quiere una paz "con dignidad y respeto al ordenamiento jurídico de Navarra y la Constitución" y cumpliendo "escrupulosamente la legislación". El presidente navarro no descalificó el diálogo abierto con ETA, pero sí reclamó claridad y transparencia al pedir que se avance "con luz y taquígrafos".

"MONEDA DE CAMBIO" En contra de lo que han sido hasta ahora las posiciones más alarmistas del PP y de UPN con respecto al papel que juega Navarra como "moneda de cambio" en el diálogo con ETA, Sanz precisó que "sin la amenaza terrorista" los ciudadanos de la comunidad foral no tienen "nada que temer".

En vísperas de un año electoral que debe renovar el Parlamento y el Gobierno, vaticinó que los navarros se expresarán mayoritariamente "para seguir siendo lo que son, una comunidad diferenciada". Pero en su discurso, Sanz evitó entrar en consideraciones sobre la mesa de partidos y los eventuales acuerdos que se puedan alcanzar en ella --el secretario general del PP, Ángel Acebes, prometió el miércoles revocarlos todos--, aunque aprovechó para recordar que el actual Gobierno de coalición entre UPN y CDN es el "único" que podrá garantizar la "integridad" de la comunidad.

Representantes de todos los grupos reconocieron que Sanz había "rebajado" sensiblemente el tono del discurso que, en un estricto seguidismo del PP, ha venido manteniendo la derecha regionalista contra el proceso de paz. No obstante, recalcaron también que el presidente de la comunidad apenas dedicó 5 de los 90 minutos de su intervención al análisis del proceso de paz. Tanto Aralar como IU, EA y PNV señalaron que Sanz no formuló compromiso alguno para trabajar a favor de la paz.