El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, habituado a que el PP lo descalifique día sí, día también, se mostró ayer sorprendido e incluso "dolido" con el senador popular Pío García Escudero, que el miércoles acusó al PSOE de haber dialogado con Batasuna a la vez que ETA asesinaba, en el 2003, al socialista Joseba Pagazaurtundua. En la comisión de Interior del Congreso, Rubalcaba calificó esta imputación de "vileza" y de "auténtica infamia".

Sin embargo, la portavoz del PP en esta comisión, Ana Torme, insistió en que los socialistas y el entorno etarra han mantenido contactos desde el 2002. La respuesta del ministro fue sutil, aunque con un mensaje de fondo contundente. Después de preguntarse a quién benefician estas acusaciones "falsas", insinuó que favorecen la actuación de los etarras, ya que, dijo, "no benefician ni al Estado ni a la lucha antiterrorista".

Además, el titular de Interior volvió a pedir a los populares que tengan "la misma confianza y la misma responsabilidad" que demostró el PSOE cuando con el Gobierno de José María Aznar acercó presos a Euskadi durante la anterior tregua.

El portavoz popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, consideró por su parte que el comportamiento de su partido en el proceso de paz "está siendo ejemplar", y aseguró que el PP "jamás tendrá miedo" a la comparación entre cómo se lucha ahora contra el terrorismo y cómo lo combatían los gobiernos de Aznar.

ROJO REVELA DISENSIONES Pero no todos los miembros del PP comparten la convicción de Zaplana. Al menos, así lo atestiguó ayer Javier Rojo. En declaraciones a la cadena SER, el presidente del Senado aseguró que hasta 10 senadores y dirigentes del PP --cuyos nombres no reveló-- le han confesado en privado que discrepan del discurso "de la catástrofe" que mantiene la cúpula del partido ante el proceso de paz abierto tras el alto el fuego de ETA.