El Ministerio de Defensa, que en septiembre invitó a los redactores especializados en temas militares a que acompañaran al ministro Alonso en el avión oficial durante su visita a EEUU, el pasado miércoles dio marcha atrás y comunicó a todos los medios que esta visita debía ser cubierta por los corresponsales en la zona.

Pese a que Defensa esgrime "problemas logísticos" no especificados, este cambio de criterio se produjo tan solo cuatro días después de que los responsables de prensa del ministerio tuvieran algún que otro encontronazo con los periodistas que informaron sobre la visita de Alonso a las tropas desplegadas en el Líbano, los mismos que iban a viajar a EEUU.

Un responsable de comunicación del Ministerio de Defensa solicitó a los redactores de los medios de comunicación que no hablaran con los soldados para que sus testimonios no restaran espacio a las palabras del ministro en las crónicas. Cuando los periodistas se aproximaron a los militares españoles para hablar con ellos, los responsables de prensa del ministerio intentaron impedírselo.

Y eso que la versión de los instruidos soldados consultados por los periodistas corroboraba la versión del ministro Alonso: todos explicaron que el despliegue se había producido con normalidad, que habían sido bien recibidos por los libaneses y que estaban "orgullosos" de su trabajo.