La policía francesa ya ha identificado a dos de los tres etarras que el pasado lunes robaron en Vauvert (Francia) 350 revólveres y pistolas. Se trata de los jóvenes Alaitz Areitio Aizpiri y Oyán Barañaga Goñi, según fuentes de la lucha antiterrorista. La segunda, según esas fuentes, está relacionada con una acción terrorista que causó lesiones en el 2005.

Los investigadores tratan de despejar si estos terroristas forman parte de un grupo de incontrolados que están echando un pulso a la vieja ETA que encabeza José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, partidaria de consolidar el proceso de paz y acabar con la violencia a través del diálogo. Asimismo, según las mismas fuentes, la investigación pretende dilucidar si este comando cometió el robo para armarse, ya que es Mikel Garikoitz Aspiazu, Txeroki, quien controla el arsenal con el que cuenta la banda desde que ETA hizo público el alto el fuego permanente el pasado mes de marzo.

DESPLIEGUE POLICIAL Las policías española y francesa trabajan a marchas forzadas para aclarar el significado del robo del pasado lunes. Fuentes de la lucha antiterrorista han revelado que Francia ha reforzado considerablemente la presencia policial en la zona. Por ello, no se descarta que en los próximos días se lleven a cabo detenciones del núcleo duro de ETA, que es partidario de reanudar la violencia.

Ese grupo dispuesto a retomar las armas está integrado por jóvenes miembros de la banda. En su inmensa mayoría no han pisado la cárcel, a diferencia de los más veteranos, que, tras pasar más de la mitad de su vida en prisión y en la clandestinidad, buscan una salida política.

Las dudas sobre las motivaciones y la finalidad del acto terrorista aconsejaron ayer al Gobierno mantener una posición de máxima prudencia. A la espera de esos detalles, el Ejecutivo se negó a concretar las "consecuencias" que, según anunció el miércoles José Luis Rodríguez Zapatero, tendrá el robo de las armas si se demuestra que obedeció a una orden de la cúpula de ETA. Ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, calificó el suceso de "intolerable" y "grave", pero se cuidó de recordar que "la investigación no está concluida", pese a que "todas las líneas apuntan a ETA".

Por si se confirma este extremo, el titular de Interior advirtió de que la banda "no cambiará las reglas del juego" establecidas por el Gobierno para abordar el proceso de paz, en referencia a la "ausencia de todo tipo de violencia" a la que aludió Zapatero en la declaración del 28 de junio en la que anunció la apertura del diálogo con ETA.

El ministro de Interior francés, Nicolas Sarkozy, con el que Rubalcaba coincidió ayer en la cumbre del G-6 en Gran Bretaña, reveló que el Gobierno español le ha pedido "firmeza" en la investigación sobre la sustracción de las 350 armas, en la que, apuntó, hay "muchas sospechas, pero no certezas".

También prudente estuvo en Sevilla el líder del PNV, Josu Jon Imaz, quien mantuvo las dudas sobre la autoría del asalto en el sureste francés. Imaz auguró que, si se confirma que ETA ordenó el robo de 350 armas cortas, "sería un hecho de gravedad que obligaría a verificar la voluntad real de mantener el alto el fuego" de la banda terrorista, informa Julia Camacho.

BATASUNA REHÚSA "AMENAZAS" Con dudas sobre "la autoría" del robo se pronunció Batasuna, que, empeñada en no valorar el acto terrorista, centró sus ataques en Zapatero. Uno de sus portavoces, Joseba Permach, consideró "una verdadera irresponsabilidad política" que el presidente "amenace" con "más consecuencias", poniendo en jaque la "oportunidad histórica" en Euskadi.