Media docena de asociaciones de víctimas del terrorismo, disconformes con el activismo político de la mayoritaria AVT, trabajan con intensidad creciente en la construcción de un proyecto alternativo a la organización que preside Francisco José Alcaraz, quien no oculta su sintonía con el PP. El Gobierno sigue con atención los pasos del incipiente experimento asociativo, que podría conducir a un replanteamiento de la representatividad del colectivo de víctimas. En juego está no solo el reparto de las subvenciones oficiales --cerca de un millón de euros en los presupuestos del 2007--, sino el clima en que se pueda desarrollar el proceso de paz en el País Vasco.

El núcleo duro de la plataforma alternativa lo constituyen las asociaciones de Cataluña, Andalucía, Valencia y Galicia, que en noviembre pasado fundaron la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo (FAAVT). A finales de septiembre pasado se les unió la recién creada organización canaria. La federación mantiene además estrechas relaciones con dos asociaciones vascas -Arco y Grupo Vasco de Víctimas del Terrorismo-- y con la Asociación de Víctimas del 11-M.

La FAAVT representa a unas 1.200 familias con reconocimiento oficial de víctimas. Su portavoz, Robert Manrique, aclara esto último para subrayar que se trata de una asociación de víctimas en el sentido estricto del término, pues su objetivo es prestar atención a los afiliados al margen de la política. La AVT, por su parte, representa a unas 1.400 familias. Según ha sabido este periódico, un número significativo de ellas están adscritas simultáneamente a asociaciones de la FAAVT y reciben de estas los apoyos asistenciales.

Al último encuentro de las asociaciones autonómicas, celebrado del 13 al 15 de octubre pasado, asistió José Manuel Rodríguez Uribes, director general de la Oficina de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, dependencia creada en septiembre pasado dentro del Ministerio del Interior.

VOZ CANTANTE Aunque la FAAVT defiende a capa y espada su independencia política, el Gobierno ve con buenos ojos su fortalecimiento y la posibilidad de que asuma en el futuro la voz cantante del colectivo de víctimas. El Ejecutivo considera que la identificación de la AVT con el PP ha llegado demasiado lejos al irrumpir en la contienda política.

La guerra larvada ha llegado al debate presupuestario. El PP ha acusado al Ejecutivo de "humillar" a la AVT por retirarle la subvención especial que recibía vía IRPF a través del Ministerio de Trabajo. Al mismo tiempo, las subvenciones del Ministerio del Interior se han casi duplicado desde la llegada del PSOE al poder, si bien la AVT ha visto mermada su condición de mayor beneficiaria tras la aparición de más asociaciones, en particular la del 11-M.