Mariano Rajoy exigió ayer al presidente del Gobierno que haga borrón y cuenta nueva, detenga el proceso de paz y vuelva al pacto antiterrorista. El líder del PP acusó a José Luis Rodríguez Zapatero de "enmascarar la realidad" y de comportarse de forma "temeraria" por su empeño en mantener la esperanza de alcanzar la paz en Euskadi. A su juicio, el jefe del Ejecutivo da pasos "hacia el abismo, como prisionero de un proceso que solo él ha generado pero que ya no controla". Y, ante eso, debe "rectificar de inmediato" y explicarse en el Congreso. Rajoy dijo que si lo hace, lo apoyará.

No es la primera vez que el líder del PP hace saber su desacuerdo con la forma cómo conduce el proceso el presidente. Pero ayer quiso darle un tono institucional, conforme a una situación que considera "de la mayor gravedad". Para ello, leyó una declaración en la sede del PP y no admitió preguntas.

VERIFICACIÓN PRECIPITADA Empezó con que el proceso es "cualquier cosa menos lo que el presidente prometió" y negó que haya respetado su palabra de que primero es la paz y luego la política. Recordó que ETA ha condicionado la entrega de armas a la negociación, mantiene la kale borroka, Batasuna no ha condenado la violencia y ha celebrado que se internacionalizara el problema en el debate de la Eurocámara. Son pruebas, dijo, de que Zapatero se precipitó al anunciar en junio que iniciaba el diálogo tras dar por verificado el cese de la violencia.

Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido el robo de 350 armas cortas en Francia. Rajoy se negó ayer a que Zapatero vaya a comprobar de nuevo las intenciones de ETA porque es "verificar lo que ya tuvo por verificado". Para el líder del PP, el robo prueba que la tregua de ETA es "reversible" y debe tener tres consecuencias. Que se persiga a la banda "antes de que use las armas", que Zapatero anuncie que cesa "la negociación secreta que mantiene con Batasuna-ETA para hablar del precio político" y que se dé un paso atrás en el proceso negociador.