Justo el último día de campaña, el PSC recuperó el estilo del mitin clásico de las grandes ocasiones: mucha gente, toda la que cabía en un Palau Blaugrana lleno a rebosar, pancartas, y el entusiasmo de los fieles. Solo faltó algo que ya venía siendo habitual en los finales de campaña. Esta vez no hubo promesa de Zapatero, escarmentado, quizá, por las consecuencias de la que realizó hace tres años, cuando aseguró que respetaría el Estatut que saliera del Parlamento autonómico.

El antecesor de Zapatero, Felipe González, durante los 14 años que ocupó la Moncloa, mantuvo una presencia muy desigual en las sucesivas campañas catalanas. Desde actos multitudinarios en el año 84 hasta la ausencia total en las dos contiendas posteriores. Finalmente, González regresó y comprobó que mantenía intacto su poder de convocatoria. Fue en el año 1996, cuando 20.000 personas abarrotaron el Palau Sant Jordi para pedirle, sin éxito, que se presentase a la reelección.