El secretario de comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, acusó ayer durante una rueda de prensa al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de haber aumentado la presión política sobre la policía. En opinión del dirigente popular, se están produciendo "muchos casos de presiones y de coacciones" dentro del Ministerio del Interior.

Elorriaga, que evitó pronunciarse sobre la decisión adoptada por el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo de encarcelar a tres policías por traficar con explosivos, drogas y revelar secretos, criticó la actitud mantenida por el Gobierno al negarse a dar explicaciones sobre estos hechos y otros como el supuesto chivatazo a la banda terrorista ETA por agentes policiales, que investiga la Audiencia Nacional.

"EXCESO DE CELO" Para el dirigente popular, "se acumulan casos sobre los que faltan explicaciones políticas y mucha información". Por ello, instó al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a "responder" en vez de "insultar" al PP. Elorriaga, cuestionó el "celo" del departamento que dirige Rubalcaba "para perseguir a los que avisaron a miembros de la banda terrorista ETA de que se iba a producir una operación policial para detenerles".

Asimismo, el dirigente conservador criticó los cambios que se han producido en ese mismo ministerio desde que el PSOE llegó al poder tras las elecciones del 14 de marzo del 2004. En su opinión es "bastante insólito" que a mitad de legislatura ninguno de los responsables políticos nombrados inicialmente para dirigir Interior "permanezcan en su cargo", empezando por el ministro, que sustituyó a José Antonio Alonso, y acabando por los jefes de la lucha antiterrorista. "Eso es un síntoma que por sí solo debería llevar a una reflexión sobre qué es lo que está pasando", agregó el dirigente popular.

LAS CRÍTICAS POR EL 11-M Elorriaga, sin embargo, evitó mencionar la presión que el Partido Popular ha ejercido sobre las fuerzas de seguridad del Estado, a las que ha cuestionado de manera sistemática, para que relacionaran la matanza de Madrid del 11-M, en la que perdieron la vida 192 personas, con ETA.