José Luis Rodríguez Zapatero se mostró convencido ayer de que España no solo saldrá de la crisis "con acierto y rapidez", sino también "fortalecida" gracias, entre otras razones, a que el Gobierno realizará "la mayor inversión de la historia" en obra pública, con la movilización "sin precedentes" de 33.000 millones de euros, que se repartirán "contando con todos y tratando a todos los ciudadanos por igual". Según los cálculos del Ejecutivo, esta medida generará un millón de empleos, con el fin de dar un impulso vital a la economía cuando los pronósticos más agoreros ya hablan de que, de continuar la recesión, el paro llegará a la cifra de cuatro millones de personas.

La estimación de la Moncloa coincide con las previsiones de la patronal de las grandes constructoras, Seopan, presidida por el exdirector de la oficina económica del presidente, David Taguas, que prevé que por cada 35.000 euros de inversión pública se genera un empleo.

Zapatero se mostró convencido ante medio centenar de alcaldes y ediles socialistas de Madrid de que la inversión en obra pública y su reparto a través de los ayuntamientos, "sin mirar el color político", es la vía "más justa" y también más "eficaz" para salir de la crisis. Con el optimismo que le caracteriza, pronosticó que este modelo "será un referente para el futuro" y confesó que en la cena posterior al Consejo Europeo lo puso de ejemplo a sus homólogos.

De los 33.00 millones comprometidos, 8.000 irán a parar a los ayuntamientos, 19.000 se destinarán a infraestructuras de transporte y 5.000 a inversión medioambiental. A estas cifras hay que sumar 39.000 millones para apoyar a las pymes y los 250.000 millones comprometidos para ayudar al sistema financiero. Zapatero reiteró que el Ejecutivo "exigirá" a los bancos y cajas que este dinero revierta en el bolsillo de las familias y empresas. Reprochó, además, al PP su falta de ideas y la "paradoja" de que no apoyara el fondo para los ayuntamientos mientras hay más consistorios gobernados por conservadores que han presentado proyectos para acceder al mismo que ayuntamientos socialistas.

DESTINO SOCIAL Pese al protagonismo municipal lógico en una cita con alcaldes, el jefe del Ejecutivo no se olvidó de la financiación autonómica. Una vez más se mostró convencido de que se acordará un nuevo modelo, pero eludió poner fecha, y puso el acento en el destino social que tendrán los fondos. "Los ciudadanos deben saber que el destino de los nuevos recursos será fundamentalmente para educación y sanidad", reiteró en tres ocasiones, siguiendo una estrategia diseñada por la Moncloa para subrayar que con el nuevo modelo de financiación los recursos no irán a parar a los territorios, sino a los personas que viven en ellos. Además, el presidente elogió la labor de Pedro Castro al frente de la Federación de Municipios y Provincias, después de que el PP haya exigido su cese por unas desafortunadas declaraciones.