Respuesta afirmativa. Miguel Aguirre de Cárcer, exdirector general de Política Exterior para América del Norte, afirmó ayer ante el juez Ismael Moreno que la decisión de autorizar los vuelos de la CIA fue política, pero no pudo aclarar quién la tomó.

El diplomático, que declaró en calidad de testigo, explicó que recibió una petición "oral" de un consejero de la Embajada de Estados Unidos para permitir el tránsito de estos vuelos, pero no pudo recordar el nombre de esta persona. Además, mantuvo que no le extrañó que la petición no fuera escrita. "No es excepcional que una gestión de este tipo se haga oralmente, y más dadas las circunstancias de este tiempo".

Después, redactó un informe "muy secreto" que trasladó al entonces ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, porque le competía a él tomar "la decisión". Además, aclaró que entregó "en mano" una copia de su informe al entonces secretario de Estado Miquel Nadal para que la despachase con el ministro.

También envió otra copia al exsecretario general de Política de Defensa Javier Jiménez Ugarte y habló con el entonces director del Departamento de Internacional y Seguridad de la Presidencia del Gobierno, Ramón Gil Casares, porque el asunto "involucraba a dos ministerios". Un día después, el 11 de enero del 2002, Nadal le comentó que "se iba a contestar afirmativamente".

LAS DUDAS Asimismo, confirmó que consideró que la respuesta a la solicitud norteamericana era "política" porque fue planteada por una "autoridad político-militar de la embajada de Estados Unidos". No obstante, no pudo aclarar quién autorizó los vuelos, ya que Piqué "no le dijo con quién o cómo se decidió la contestación". Por ello, afirmó que desconocía quién autorizó o cómo se gestó "la decisión concreta".

También explicó que la embajada norteamericana comunicó que iba a trasladar a "prisioneros de Afganistán sin escalas" y que no analizó las circunstancias legales porque "entre estados aliados se entiende que ninguno va a realizar una actuación que incumpla lo acordado en los convenios". Asimismo, sostuvo que "no le consta que se hubieran producido tales escalas" ni que los vuelos realizaran aterrizajes de emergencia.

LA CATEGORÍA DE SECRETO Aguirre de Cárcer mantuvo ante el juez que dio la categoría de "muy secreto" a su informe porque el consejero norteamericano le dio "datos de operaciones militares de las fuerzas militares de EEUU" que se encontraban "en una situación bélica". También informó que le comunicaron que iban a "trasladar desde Afganistán a Guantánamo a prisioneros" y que la información le fue transmitida "una semana antes de que fuera de conocimiento público". Asimismo, explicó que no se interesó por la forma en la que iban a ser trasladados los talibanes porque él es diplomático y no es jurista. "Sabía que eran talibanes pertenecientes a Al Qaeda".