Para transmitir una idea de lo mal que lo pasaba al frente del Ministerio de Trabajo, Celestino Corbacho ha recurrido más de una vez a un símil minero. "Cuando llego a mi despacho los lunes por la mañana, tengo la misma sensación que si bajara a una galería a 2.000 metros de profundidad con la perspectiva de picar piedra toda la semana", contaba a sus amigos. Ahora ya sabe que saldrá a la superficie, pero el momento se demora. El viernes pasado, Corbacho se despidió de sus colegas del Consejo de Ministros, pero hoy volverá a sentarse con ellos. El Día de la Marmota en versión la Moncloa.

Pero lo peor del retraso es que la indecisión de José Luis Rodríguez Zapatero ha empezado a desatar el nerviosismo y las especulaciones entre sus propias filas. No solo sobre el nombre de los posibles sustitutos, sino también sobre si el jefe del Gobierno medita aprovechar este momento para introducir en el Ejecutivo los cambios de mayor calado que le reclaman desde diversos sectores del PSOE para hacer frente a la debacle electoral que pronostican todas las encuestas.

La idea que el presidente transmitió a sus colaboradores es que el relevo se iba a limitar al ministro de Trabajo y que se produciría casi con toda seguridad el miércoles pasado.

Portavoces oficiales lo aplazaron luego al jueves o el viernes, y ayer varias fuentes coincidieron en que habrá que esperar a la semana próxima. No podrá ir mucho más allá Rodríguez Zapatero. La fecha límite impuesta por el calendario electoral catalán, donde Celestino Corbacho irá ahora a batirse el cobre, es el próximo 30 de octubre.

MAYOR PESO POLÍTICO ¿Por qué se retrasa la designación? "El presidente está decidiendo si toma decisiones", explicaba un alto cargo, el martes, en la recepción en el Palacio Real. Desde entonces, esta versión ha tomado cuerpo abonada por la ofensiva de sectores del PSOE y del Ejecutivo que reclaman un Gabinete con ministros de mayor peso político. Lo que sí se descarta es que el presidente adelante algo sobre otra cuestión que tiene de los nervios a su partido: su candidatura a la reelección.

Mientras Rodríguez Zapatero decide, altos cargos y ministros engordan día a día la lista de hipotéticos sustitutos de Celestino Corbacho con dos o tres nombres más. El secretario de Estado de Política Territorial, Gaspar Zarrías, fue el último en salir ayer a la palestra. Canal Sur difundió su nombre, pero la Moncloa lo desmintió. El día antes se daba casi por seguro el nombramiento de Alejando Cercas, eurodiputado del PSOE.