Durante muchos años, el 4 de diciembre fue una fecha anodina para varias generaciones de andaluces. Muchos del corte de los cuarenta y tantos se enteraron de la grandeza de esa fecha por un pasodoble de Martínez Ares en los carnavales de Cádiz de 1998. “Era un 4 de diciembre, cuando tomamos las calles. Era un cuatro de diciembre, cuando dijimos que verde y blanca era nuestra sangre. Andaluces levantaos, desde el trigo hasta la mar, 4 de diciembre luchando por nuestra gente, España y la humanidad”. El Día de Andalucía se celebra el 28 de febrero de 1980, en conmemoración del día que se votó en referéndum una autonomía de primera en pie de igualdad con ‘las históricas’: Cataluña, Galicia o Euskadi. Tres años antes, 1977, un 4 de diciembre, una manifestación masiva marcó el camino de aquella conquista. Hoy, se celebra por primera vez el Día de la Bandera de Andalucía.

Este domingo por vez primera en la historia autonómica será una fecha oficial con celebración en el Palacio de San Telmo, sede del Gobierno andaluz, discursos oficiales, himno, izado de bandera y desayuno con ‘café para todos’. El hecho de que sea un presidente del PP, Juan Manuel Moreno, el que haya hecho esta convocatoria levanta ampollas. Escuece porque el PSOE lo acusa de "querer reescribir la historia", recordando que la derecha nunca apoyó aquella reivindicación que, en 1977, sacó a la calle a un millón y medio de andaluces en todas las ciudades, incluidos 300.000 andaluces que desde Barcelona inundaron Las Ramblas de la mano de los nacionalistas catalanes.

A Moreno le ha dado su bendición, actos conjuntos y fotos mediante, quien fue entonces líder del andalucismo, Alejandro Rojas Marcos. Un certificado de calidad andalucista que molesta aún más a quienes vivieron en primera persona lo que ocurrió hace casi medio siglo. A aquel PA le robó la bandera de Andalucía el PSOE y a los socialistas se le ha arrebatado ahora el PP, con visto bueno andalucista. Así se escribe la historia de forma muy simplificada.

"Operación de maquillaje"

Javier Aroca, “licenciado en Derecho, Antropología y Árabe. Republicano, federalista y mistolobo”, como se define en sus redes sociales, además de voz, rostro y pluma habitual de diversos medios de comunicación, formó parte de la dirección de aquel Partido Andalucista (PA), hoy desaparecido, que gobernó en los 90 Andalucía de la mano del PSOE. Aquel 4 de diciembre estaba en el Partido Socialista de Andalucía (PSA), que en 2011 acabó integrado en el PA, y que por aquel entonces era “el único que creía en la bandera andaluza”. "Eramos los únicos que salíamos a la calle pero aquel 4 de diciembre fue una gran sorpresa, fue apoteósico”, recuerda.

Aquel caudal de energía del pueblo andaluz acabaría, a su juicio, diluido. “Los andalucistas de antes pensábamos que aquello iba a ser algo más que un proyecto político electoral, tuvimos un empuje directo en el proceso autonómico, atemorizamos al poder central, pensábamos que iba a ser mucho más de lo que fue pero acabó siendo un gran desperdicio”, sostiene cuatro décadas más tarde. Andalucía rompió los esquemas que el Gobierno de la UCD había diseñado para una España a dos velocidades, con solo tres autonomías 'vip' y el resto de segunda división, pero aquel sentimiento andalucista no cuajó en ninguna fuerza política nacionalista que hoy mande en el Congreso de los Diputados. “Tenemos un Estatuto de Autonomía de última generación, posiblemente el más avanzado tras tumbar el Constitucional el Estatut de Catalunya, pero ahora, como pasó con el primero, está en el cajón. Andalucía no tiene ningún poder intimidatorio, ni personalidad política ni capacidad de presión en Madrid”, lamenta Aroca.

El modelo de Feijóo

Para los nacionalistas andaluces ‘de pura cepa’, lo que ahora ha hecho el presidente Moreno con el 4-D no es más que “una operación de maquillaje”. “El PP ha sido muy hábil, este populismo andalucista da mucho rédito electoral pero no se lo creen de verdad. Moreno es un imitador de (Alberto Núñez) Feijóo y su galleguismo. Le funciona en Andalucía y también la da peso ante sus correligionarios en el resto de España. Además permite a la derecha arreglar el pecado original de haber estado en el sitio equivocado en todos los momentos clave de la autonomía andaluza”, concluye Aroca. Que tampoco es complaciente con los socialistas. “No entiendo que el PSOE se enfade porque ellos nunca creyeron en esta fecha. Les daba miedo, la guardaron en un cajón, siempre la ignoraron”, apunta.

Es cierto. Nunca fue festivo, nunca se enseñó en los colegios ni se reivindicó, solo los partidos más en la extrema izquierda del arco parlamentario o el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) lo celebraron como fecha conmemorativa, como el Día Nacional de Andalucía. A partir de 2015, comenzaron desde la izquierda a agitar la fecha como acto de rebeldía “frente al régimen socialista” o a lo que denominaban una “autonomía amaestrada”. Ese reverdecimiento del andalucismo más transgresor vino de la mano de Teresa Rodríguez y Adelante Andalucía, entonces con IU. Por aquel entonces, la derecha todavía ni estaba ni se le esperaba en esa conmemoración. “La fecha institucional era el 28 de febrero. La otro siempre les ha intimidado porque en realidad prefieren una Andalucía acobardada y neutralizada”, apunta Aroca.

El relevo generacional del PP

La visión del exdirigente del PP andaluz Juan Ojeda es muy distinta. Por aquel 4-D de las manifestaciones masivas era periodista en el Diario Córdoba y recuerda con nitidez que “nadie esperaba tanta movilización, que suponía además un enfrentamiento con el partido del Gobierno, la UCD, que no veía nada de esto y no le gustaba esta historia”. En las movilizaciones sí que estuvieron el resto de partidos. “Aquel 1977 los periodistas que contábamos la Transición sí que ya teníamos contacto con los partidos políticos, con el PSOE o con el Partido Comunista pero nadie esperaba realmente lo que pasó en Andalucía, aquello fue sorprendente”, narra Ojeda. Ese día hubo altercados de Fuerza Nueva, se quemaron banderas, los gobernadores civiles no esperaban aquello y no había las suficientes medidas de seguridad.

A Ojeda no le sorprende que Juan Manuel Moreno haya sido el responsable de impulsar el 4-D como Día de la Bandera y recuerda que ese viaje del PP viene desde lejos. “El PP ya cambió de posición en 1994, con Javier Arenas. Nada que ver con la derecha de aquella época. Andalucía era una comunidad que se retrataba en una escala ideológica del 4,5, de centro izquierda. Al PP entonces lo ubicaban en el 8. O se hacía ese viaje al centro o no había nada que hacer. ‘Centrados por Andalucía’ fue el lema de Arenas en las autonómicas del 94, cuando el PP pasó de 26 a 41 escaños”, recuerda quien formó parte de aquel puente de mando. “Había que cerrar página de la etapa de la UCD y eso también pasaba por el andalucismo”, sostiene Ojeda, que recuerda que ya el PP cambió en el segundo Estatuto de Autonomía, de 2007. El PP primero, en el Parlamento andaluz, dijo que no. Luego Ojeda fue llamado a una reunión con los socialistas Manuel Chaves y Gaspar Zarrías y volvió convencido de que el PP “no podía repetir el mismo error, había que apoyar el Estatuto”. Ocurrió a su paso por el Congreso y el Senado y eso que Génova no quería y cada mañana el periodista Federico Jiménez Losantos dedicaba duras andanadas a Arenas desde los micrófonos de la Cope por su apoyo al Estatuto. Entonces, Cataluña también trabajaba en su ley estatutaria.

“Ahora, Juanma Moreno es otra cosa. Hay un salto generacional y una convicción muy fuerte, no es solo por interés. Los actuales dirigentes del PP andaluz ven Andalucía con otros ojos muy distintos. Por eso tienen una mayoría absoluta como la que tienen y el discurso andalucista es fundamental. Esa imagen tan potente de Alejandro Rojas Marcos con Moreno ha roto tabúes. También Andalucía ha cambiado sociológicamente, nada que ver con la idea de los terratenientes y los señoritos”, apunta Ojeda.

Sin el parlamento

La periodista y escritora Mercedes de Pablos, que dirigió el Centro de Estudios Andaluces en la última etapa de los gobiernos socialistas y narró el proceso autonómico desde la ‘Ser’ para luego poner al frente de Canal Sur Radio, considera que es “un error” que el Gobierno del PP haya decretado el 4-D como Día de la Bandera sin haber pasado el decreto que lo dicta por el Parlamento. “Precisamente habría que reivindicar las instituciones de la autonomía andaluza”, apunta. “Es una maniobra inteligente del PP pero un poco rara en el sentido de que no haya servido para reivindicar la Cámara. Esa imagen de Moreno con Rojas Marcos y el legado de la bandera... está todo muy bien pensado. Acusa también la fragilidad del PSOE, que no supo defender este que siempre ha sido su espacio”, sostiene De pablos. Para ella “el 4-D y el 28-F son dos caras de una misma moneda”. “La primera fecha significa la calle y la segunda las urnas, la presión del pueblo y la legitimidad”, sostiene, para recordar que el proceso autonómico andaluz fue “entonces un movimiento muy transversal” porque “la gente salía para pedir derechos, democracia y libertades”, en una Andalucía sumida en el subdesarrollo y bajo el yugo de los terratenientes premiados por Franco. “Además era un movimiento más federalista o autonomista que nacionalista”, recuerda. Para el PP de Moreno el nuevo movimiento es “un andalucismo constitucional”. “Rojas Marcos ha encontrado posiblemente en Moreno el sueño de un partido andalucista de derechas como el PNV o CiU que no representaba a todo el PA, porque en ese partido había sensibilidades muy diferentes”, desliza la periodista.

Los sindicatos, a la cabeza

Hace cuatro décadas los sindicatos jugaron también un papel fundamental. “Comisiones Obreras del campo pedía ‘Tierra y Libertad’. Las primeras banderas de Andalucía se veían en los actos de CCOO y UGT”, recuerda De Pablos, que apunta que aquellos años había “una reivindicación desde la alegría, de esperanza, todo estaba por llegar”. “La única nota trágica la puso el asesinato de García Caparrós, por lo fortuito y por lo inútil y también por la poca justicia que se le ha hecho porque qué menos que su familia pudiera hoy saber qué pasó”, reivindica De Pablos. El Parlamento andaluz ha aprobado por iniciativa de Adelante Andalucía, el partido de Teresa Rodríguez, y con el apoyo de todos los grupos excepto Vox, una iniciativa para instar al Estado a desclasificar esos archivos y considerar al joven malagueño, asesinado por una bala perdida el 4-D en Málaga, como víctima de la mano de la ley de memoria democrática. El pasado lunes, Moreno, tras el acto de los 40 años del Parlamento andaluz, recibió a la familia en San Telmo. En 2013 fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía por el Gobierno del PSOE, en un acto que comenzó a resarcir su figura.

La memoria de Escuredo

El PSOE hará acto propio este domingo con galardón a los sindicatos y con Rafael Escuredo como protagonista. Fue el primer presidente de la Junta de Andalucía y clave en el proceso autonómico andaluz. Los socialistas lamentan que el PP “reescriba” la historia para encumbrar la figura del catedrático de Derecho Administrativo y ministro de la UCD Manuel Clavero Arévalo, hasta “intentar convertirlo” en padre de la autonomía andaluza. El ministro fue clave en la concepción del Estado de las Autonomías y suya es la famosa frase de “café para todos”. El socialista Rafael Escuredo, coetáneo del profesor Clavero, jugó otro papel, mucho más audaz. “Escuredo fue un personaje clave. Lo tenía todo. Era uno de esos perfiles llamados a cambiar la historia. Supo intuir lo que la gente esperaba de él, enamoraba al pueblo, tenía un liderazgo en plena simbiosis con la calle que tanto le gustaba y era valiente. Su huelga de hambre en 1980 para conseguir el autogobierno andaluz cambió el curso de la historia de Andalucía”, reivindica De Pablos.

“Tampoco hay que ocultar que en aquel momento apoyó más el proceso autonómico andaluz el ‘Abc’, bendecido el movimiento por la Conferencia Episcopal o por perfiles como el de Clavero Arévalo, que ‘El País’, que le hizo un editorial durísimo contra la huelga de hambre porque en Madrid no creían en la autonomía, le temían”, añade la periodista. Escuredo le quitó la bandera al Partido Andalucista, encumbró al PSOE, que conseguiría con su discurso andalucista gobernar Andalucía 37 años. Ahora el PP de Juan Manuel Moreno se la quita al PSOE. Los nacionalistas andaluces asisten indignados a la disputa. Los andaluces se sienten hoy más andaluces que nunca, igual que tan españoles como siempre, dicen las encuestas, y suman a su calendario un nueva fecha, no festiva pero sí de fiesta para Andalucía.