El PP camina hacia la investidura de Alberto Núñez Feijóo asumiendo de antemano que será fallida. Es una realidad que ya está digerida en el partido, que transita con la vista puesta más bien en cómo reforzar la estructura política y la estrategia para ejercer una oposición eficaz que retrate al socialista Pedro Sánchez y sus pactos con los independentistas a cambio de conseguir el Gobierno, transigiendo con una amnistía a los encausados por el 'procés'.

Fiel a su estilo hermético, Feijóo no ha desvelado a nadie los cambios que hará en la cúpula del partido para afrontar esta nueva etapa. Entre los dirigentes en distintos territorios y entre muchos diputados se intuye que los hará cuando se aclare el futuro Gobierno nacional. Se da por hecho que el líder del PP contaba con un equipo diseñado para formar un Gobierno y que “lo normal” y “previsible”, señalan, es que haga cambios para una legislatura “corta e inestable”, en caso de que Sánchez logre su investidura y evite ir a unas nuevas elecciones, algo que también empieza a estar asumido.

En ese contexto de cambio, tras la decepción instalada en el PP pese a la victoria en las generales, hay apuestas sobre quién va a perder poder y qué caras cambiarán en la cúpula de Génova. El pasado domingo, en un acto organizado en Torremolinos (Málaga) para el inicio del curso político, el andaluz Juan Manuel Moreno tomó la palabra tras el coordinador general del PP, Elías Bendodo. A nadie que sepa leer entre líneas se le escapó el cariñoso mensaje que Moreno lanzó a quien fue su número dos en el anterior Gobierno y el partido antes de decidir irse a Madrid a formar parte del equipo de Feijóo. El equipo de Moreno y Bendodo funcionó durante mucho tiempo de forma eficaz y definitiva para consolidar al PP en Andalucía. Una relación política que va más allá, son amigos personales, pero públicamente es raro verlos darse carantoñas. Es más, lo habitual son las pullitas cargadas de complicidad. “No te vengas arriba, Elías”, le ha dicho muchas veces Moreno con ironía. Ese suele ser el tono.

Cierre de filas con Bendodo

Nada que ver con el mensaje del pasado domingo. “A Elías, que fue un enorme presidente del PP de Málaga, grandísimo consejero de la Presidencia, un pilar básico del gobierno del cambio en su primera etapa, la más compleja, la más difícil, y que ahora está también trabajando sin descanso como coordinador general del partido por nuestro presidente, Alberto Núñez Feijóo. Trabajando, haciendo muchas cosas y llevando también la voz de Andalucía, que es muy importante, a todos y cada uno de los foros de Madrid. Así que Elías, estoy muy orgulloso de ti, muy contento, y dispuestos a que sigamos trabajando en beneficio de Andalucía y de España”. Si a alguien le asomaba alguna duda de que Bendodo es la persona que Moreno quiere que esté en la cúpula del partido, la rotundidad de las palabras del barón andaluz las disipan.

En privado, fuentes del Gobierno andaluz y del PP-A asumen que la salida de Bendodo y del exconsejero andaluz de Hacienda, Juan Bravo, hacia el equipo de Feijóo fue un sacrificio que debilitó al Ejecutivo de Moreno y que ese salto ni es reversible ni tiene marcha atrás. Nadie cree que Bendodo vaya a perder mando en plaza. No salió de Andalucía para ser “irrelevante” en el equipo nacional, dejan claro voces próximas al presidente andaluz. Él, dejan claro, es el hombre de Moreno, que mantiene la cuota de poder de Andalucía en ese ‘tándem gallego-andaluz’ que el PP de Feijóo quiso exhibir en el congreso de Sevilla (abril de 2022).

La designación de Javier Arenas como portavoz interino en el Senado tampoco fue decisión del PP en Andalucía, que no fue consultado sobre esta designación, según han confirmado fuentes populares a este periódico. Arenas llevaba mucho tiempo fuera de foco, era ya una figura cómoda para Moreno, que lo designó presidente de honor del partido. Su vuelta a la primera línea sorprendió a muchos. La decisión fue de Feijóo.

Autocrítica interna

En el PP de Moreno en Andalucía hay lecturas ya reposadas tras el 23 de julio y análisis de esa victoria insuficiente. Tras sacudirse el sinsabor inicial, la autocrítica interna funciona y desde Andalucía asumen que fue “un error” una campaña “con tres coordinadores”, aludiendo al vicesecretario de Organización del PP, Miguel Tellado, a la secretaria general, Cuca Gamarra, y al coordinador general, Elías Bendodo. En el equipo de Moreno asumen que una campaña con tres cabezas generó “problemas en la coordinación” que lastraron el resultado final. Asumen también que fue difícil volverse a meter en campaña y que costó asumir una nueva cita con las urnas tras el 28 de mayo.

En Andalucía, las autonómicas fueron el 19 de junio de 2022. El año electoral ha sido de extrema intensidad, con tres citas clave para el PP de Moreno, que ha salido exitoso de todas aunque las expectativas el 23J estaban tan altas que la sensación fue amarga. Admiten, además, que los datos internos que manejaban estaban equivocados, que la demoscopia falló y que es difícil acertar en la campaña si las estimaciones fallan. Mientras que en cargos de Génova y en una parte de los diputados señalan que esa parte era cosa de Bendodo, en las filas andaluzas dejan claro que tanto en las autonómicas de junio como en las municipales de mayo se “clavaron” los resultados en Andalucía. La cuarta pata pasa por la necesidad de articular un discurso definitivo con Vox y acotar en qué consiste ese bloque político.

El malestar del PP por la ‘bunkerización’ de Feijóo y porque confíe sus decisiones y su estrategia a un grupo cada vez más reducido, que solo incluye a los cargos gallegos que se trajo de su etapa como presidente de la Xunta, afloró tras la constitución de la Mesa del Congreso el pasado 17 de agosto. El juego de equilibrios es complicado y este núcleo duro deja entrever en muchos momentos la desconfianza hacia otros cargos del partido que no forman parte de esa familia. Los papeles de Tellado, alguien de la total confianza de Feijóo, y Bendodo se han solapado en varios momentos de la campaña y de las negociaciones con Vox. Para muchos fue muy llamativo que el malagueño no tuviera conocimiento del pacto que se estaba cerrando en Murcia 48 horas antes de que se hiciera público. Sobre todo porque Fernando López Miras, el presidente murciano, es alguien de la confianza total de Moreno y de Bendodo. El equipo de Feijóo decidió pilotar el acuerdo cerrando al máximo el círculo de interlocutores.

Feijóo no trabaja con cuotas territoriales y eso está asumido. También que el líder gallego no está cuestionado. El cierre de filas de Moreno con el gallego es total, en gran parte porque se siente directamente responsable de que tomara la decisión de dejarlo todo para irse a Madrid a tomar las riendas tras la caída de Pablo Casado. El andaluz es, hasta la fecha, de una lealtad absoluta al líder gallego pero en el PP esgrimen su fuerza, sus votos (casi el 20% del total nacional) y la importancia para Moreno de que Andalucía tenga peso propio y específico en Génova y no quede diluida en el ruido nacional, liderado por catalanes y vascos en un momento crucial para el debate territorial. “Feijóo tiene manos libres para hacer los cambios que estime oportuno pero Bendodo es intocable”, sentencian desde el PP de Andalucía.