Comunitat Valenciana
Mazón se aleja de la pista en la fiesta privada de Llorca
El 'nuevo' diputado raso del PP presenció la ceremonia desde el escaño 98, el más alejado del sillón presidencial

Mazón saluda a sus nuevos compañeros de escaño en la última fila de las Corts. / Fernando Bustamante
Diego Aitor San José
A Carlos Mazón le saludaron al llegar a su sitio como si nunca antes hubiera chafado aquel espacio. Sin experiencia previa en las Corts hasta las elecciones de 2023, el ya expresident solo conocía el parlamento valenciano desde los asientos de las primeras filas. Hasta ayer, cuando minutos antes de que comenzara la sesión, el ya diputado raso del PP (además de portavoz en la comisión del Reglamento) entró y, lejos de que la costumbre le jugara una mala pasada, recorrió la parte superior del hemiciclo y posó su mochila sobre su nuevo escaño, el 98, el más alejado de todos los que tiene su partido respecto al sillón de president y que hasta el jueves pasado había ocupado el propio Mazón.
Si todo cambia según la perspectiva que se mire, el exjefe del Consell debió de ver este martes un parlamento nuevo, incluida la vestimenta de época de los ujieres vestidos. La última vez que se pusieron su sombrero pomposo rojo, su blusón oscuro, sus guantes blancos y el escudo de las Corts en el pecho, Mazón era el protagonista de todos los abrazos y aplausos. Dos años y medio después, la fiesta no es para él y el todavía líder del PPCV decidió vivirla desde la última fila, ese espacio que en los tiempos de instituto se reserva en clase y en el autobús a los 'malotes'.
Lo suyo, no obstante, lo defendió el PP como un "gesto de humildad" para no opacar a la figura de la jornada, Juanfran Pérez Llorca. Esa "humildad" le ha alejado varios asientos más que a otros expresidentes en su momento. No les importó en exceso el rol secundario de Mazón a los que habitualmente suelen componer esa última fila, rara vez con tanta atención. La más expresiva fue Teresa Ramírez, la diputada de Vox conocida por locuacidad, espontaneidad y sinceridad, un cóctel de características que le llevaron a definirse dos meses atrás como "mazonista".

La investidura de Pérez Llorca, en imágenes / Fernando Bustamante
Ramírez será la compañera de bancada del exjefe del Consell, justo a su derecha, mostrando ambos la frontera entre PP y Vox, mientras que a su izquierda tendrá a Mari Carmen Martínez, diputada popular por Alicante. Contrasta con el escudo que le pertrecharon a Francisco Campscuando dejó el Consell al sentarle entre las alcaldesas de València y Alicante, Rita Barberá y Sonia Castedo. Eso si finalmente es su sitio definitivo, algo que no está claro, ya que este martes todavía reflejaba el nombre de quien se sentaba ahí hasta ahora: Alejo Font de Mora, quien tuvo que ser reubicado por la inmensa bancada popular ante la mirada de su padre, Alejandro Font de Mora, quien parece guardar morriña de sus años en la cámara.
Sobriedad y acto íntimo
En esta, el evento se vivió con más solemnidad y sobriedad que algarabía, que sí que se mostró en alguno de los invitados del palco de autoridades, que agitaron el puño animando a Llorca, que saludaba desde el centro del hemiciclo. De ahí se marcharon a la planta de arriba, a l'Andana, donde siguió la fiesta de y por el nuevo president en versión íntima, como si el discurso minimalista se pudiera extrapolar también a la celebración. Claro que si en la tribuna habló de un Consell participativo y no sectario, esto no llegó a la recepción protocolaria, con aforo acotado, sin prensa, y dominado por cargos populares.

El expresident de la Generalitat, Carlos Mazón, sale de las Corts tras la toma de posesión de Pérez Llorca / Levante-EMV
Estos fueron los protagonistas en la tribuna de invitados ante la ausencia, criticada por parte del PP, de ministros, reunidos en la Moncloa. No obstante, tampoco hubo otros presidentes autonómicos de la formación (en la de Mazón sí estuvieron Isabel Díaz Ayuso y Jorge Azcón), ni tampoco acudió Alberto Núñez Feijóo. Así, acabó siendo su número dos en el partido, el secretario general del PP, Miguel Tellado, el cargo más relevante, pese a no tener currículum institucional, que fue recibido en la puerta de la cámara por Llorca y la alcaldesa de València, María José Catalá.
Al final, se podría decir que fue todo tan de ir por casa que allí se quedó, en las Corts, sin el tradicional paseíllo hasta el Palau de la Generalitat donde, lo habitual, es que el president saliente reciba al entrante. Para ello Mazón habría tenido que bajar de la última fila a una pista de la que se mantuvo al margen, tanto que no hubo fotografía posible de él con su sucesor. A las 13:30 horas, el exjefe del Consell dejó las Corts, esta vez por la puerta principal, como un diputado raso más que vive los plenos desde la última fila.
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