Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CASA REAL

La Armada invierte un millón de euros en otro velero de regatas de altas prestaciones que pueda utilizar el Rey en Mallorca

Licita como un buque de formación y adiestramiento para oficiales una unidad con todas las especificaciones de un monocasco de regatas de 52 pies preparado para la alta competición que se convertiría en el más moderno de la Comisión Naval de Regatas, cuya flota supera los 20 años

Es la tercera vez que el Ministerio de Defensa intenta adquirir un sustituto para el veterano velero Aifos en el que compite el Rey en la isla, tras los intentos frustrados de 2019 y 2023

El Rey Felipe VI embarca en el Aifos de la Armada el 27 de julio de 2025 en la estación naval de Portopí.

El Rey Felipe VI embarca en el Aifos de la Armada el 27 de julio de 2025 en la estación naval de Portopí. / Raul Terrel/Europa Press

Miguel Vicens

Palma

La Armada española invertirá 1,06 millones de euros de dinero público en un velero de regatas y "altas prestaciones" para dedicarlo "a la instrucción de su personal, especialmente de sus futuros oficiales" y también para "fomentar la vela dentro de la institución y su relación con los clubes y asociaciones náuticas con los que habitualmente colabora", especifica la memoria justificativa de la licitación del buque, a la que ha tenido acceso este diario.

El llamado a convertirse en el nuevo velero Aifos, como el buque más puntero de la Comisión de Regatas de la Armada, con una flota que en la actualidad ya sobrepasa los 20 años de antigüedad, podrá ser utilizado como tal por el Rey Felipe VI en la próxima edición de la Copa del Rey de Vela, la número 44, que se disputará en la bahía de Palma del 1 al 8 de agosto de 2026, organizada por el Real Club Náutico de Palma.

"Los medios disponibles en la Armada para esta necesidad -formación y ocasionales regatas. llevan en servicio más de 20 años", justifica el Ministerio de Defensa, "con un empleo intenso y con limitaciones en su conservación que aconsejan proceder paulatinamente a su relevo".

De nuevo, como si se tratara solo de la adquisición de un buque de formación, aunque reconociendo después su uso ocasional en eventos ORC —es decir, en regatas de alta competición—, es el tercer intento de la Armada por adquirir un sustituto moderno y puntero del viejo Aifos en el que navega el Rey Felipe VI en la Copa del Rey desde antes de subir al trono, así como por disponer de un velero de regatas de 52 pies y altas prestaciones, equiparable al resto de la flota de competición y que también sirva para la formación de oficiales de la Escuela Naval Militar de Marín, en Pontevedra.

Como ya informó este diario en 2019, la Armada suscribió ese año un acuerdo con los exclusivos astilleros finlandeses Swan que contemplaba la cesión de una unidad Swan 50 Club durante dos años, con un coste global de un millón de euros y una opción de compra al tercer año. Sin embargo, los recortes obligados por la pandemia y la exigencia de austeridad que en ese momento dictó la Casa del Rey frustraron los planes, y se optó por devolver el exclusivo velero diseñado por el arquitecto naval argentino Juan Kouyoumdjian, después de utilizarlo en las ediciones de la Copa del Rey de los años 2019 y 2021 (en 2020 la competición no se celebró) con el nombre de Aifos 500.

En 2023, la Armada volvió a licitar la adquisición de un nuevo barco de regatas, con un coste, en esa ocasión, de 1,8 millones de euros y un periodo de construcción de ocho meses para un buque de 50 pies, 4,70 metros de manga, calado de tres metros, superficie vélica de 400 metros cuadrados y 8,7 toneladas de desplazamiento, además de motor y todo el equipamiento técnico para la navegación de pura competición.

Sin embargo, dos meses después de la licitación, en septiembre de 2023, el Gobierno tumbó la inversión prevista por el Ministerio de Defensa. Y lo hizo después de una pregunta parlamentaria del PNV al Gobierno, formulada a través de su portavoz Aitor Esteban, tras publicar este diario una información sobre la licitación del velero.

Esteban preguntó al Ejecutivo si era cierto que el Gobierno, a través del Ministerio de Defensa, iba a realizar una inversión pública para costear una actividad privada de Felipe VI, aunque en esta ocasión la titularidad del buque iba a ser de la Armada y la función principal que se exhibía en los pliegos era formativa. La coincidencia con las negociaciones que el PSOE estaba llevando a cabo en esos momentos con todas las fuerzas parlamentarias, entre ellas el PNV, para la formación del nuevo Gobierno, acabó de forma fulminante con la inversión pública prevista.

Las características al detalle de un buque construido para la competición

Ahora la inversión es 800.000 euros menor a la de 2023 y se queda en 1,06 millones de euros, porque la embarcación de altas prestaciones que se busca debe estar ya construida, no será nueva. Pero sus características, detalladas de forma muy pormenorizada, vuelven a coincidir con las de 2023 y de nuevo corresponden a las de un velero de regatas de alta competición.

De este modo, la Armada pretende adquirir "un monocasco de aproximadamente 52 pies de eslora y 4,43 metros de manga máxima, diseñado y optimizado para el adiestramiento avanzado", subraya en el pliego de prescripciones técnicas. Y añade: "El diseño de la embarcación deberá corresponder a una unidad concebida para el empleo como plataforma de instrucción y adiestramiento avanzado y, ocasionalmente, poder integrarse en eventos tipo ORC", es decir, en regatas, ofreciendo "un elevado potencial de rendimiento a vela, principalmente concebido para navegaciones barlovento/sotavento".

El Ministerio de Defensa busca "un casco construido en fibra de carbono" y apéndices de última generación, como "una orza optimizada para ORC (regatas de tiempo compensado) con no más de tres años de antigüedad". Además, tanto el mástil como la botavara también deben estar diseñados y construidos en fibra de carbono, al igual que la jarcia, con un plano vélico de 445 metros cuadrados, con especificaciones concretas para la vela mayor, cuatro génovas, tres asimétricos -entre ellos un spi-, un código cero y una trinqueta de spi. Se añaden, además, especificaciones para la cubierta y el instrumental de maniobras, la motorización y los sistemas de navegación, lo que sitúa el perfil del velero que pretende adquirir Defensa como un barco de competición de primera línea.

Operarios desmontan los muros perimetrales del hangar del Fortuna en la base naval de Portopí

Operarios desmontan los muros perimetrales del hangar del Fortuna en la base naval de Portopí / Miguel Vicens

Reparan el antiguo hangar del yate real Fortuna, tras once años en desuso

Coincidiendo con la licitación del velero de competición de 52 pies de eslora, la Armada está terminando estos días en Palma las obras de recuperación del antiguo hangar del yate real Fortuna, en la base naval de Portopí de Palma, lo que ha supuesto una inversión de 88.540 euros públicos. La instalación quedó en desuso hace once años, cuando el Rey Juan Carlos renunció al yate real regalado por un grupo de 22 empresarios mallorquines y por el Govern balear, que sufragaron su construcción con 18 millones de euros. La Armada consideró "imprescindible" la ejecución de la obra para la recuperación del hangar, según consta en la memoria justificativa del proyecto.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents