POR ANDALUCÍA
La alianza de IU y Podemos en Andalucía, una suma aritmética sin garantías de éxito electoral
El auge de la izquierda identitaria que ya se demostró en Aragón aúpa ahora a Adelante Andalucía, el partido de Teresa Rodríguez

El candidato de Por Andalucía a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Antonio Maíllo, el pasado jueves en un acto de campaña. / Alberto Díaz / EFE
Más allá de que Juanma Moreno logre o no gobernar con mayoría absoluta en Andalucía, las urnas de este domingo también darán cuenta de otra pugna en el extremo opuesto del tablero, donde la izquierda alternativa se divide en dos papeletas. Mientras Adelante Andalucía, el partido fundado por Teresa Rodríguez, coge carrerilla en las encuestas con el mantra de ser un partido netamente andaluz, la izquierda estatal, envuelta en cuitas internas desde hace tres años, selló al final la coalición de Por Andalucía, donde IU y Podemos consumaron un matrimonio de conveniencia que sin embargo no tiene garantizado su éxito electoral.
La cita andaluza será la primera prueba de fuego para la reconciliación en la izquierda después del divorcio que vivieron a finales de 2023, cuando Podemos rompió con Sumar tras concurrir juntos en las generales. Después de grandes tensiones en el último año y medio por la posibilidad de concurrir juntos en Andalucía, finalmente el pacto llegó in extremis, el último día del plazo para inscribir las coaliciones, y con críticas de Podemos, que se quejaron de su escasa representación en las listas y cuestionaron la democracia interna de la coalición liderada por Antonio Maíllo (IU). La ley electoral penaliza la fragmentación del voto, y el objetivo del pacto fue el de contener los daños de esta factura electoral.
Pero cinco semanas después, las encuestas no parecen mejorar demasiado las perspectivas electorales de Por Andalucía con la incorporación de Podemos. Antes de la convocatoria electoral y de que sellaran el acuerdo, se publicaron varios sondeos sobre un escenario de división. La encuesta de GESOP publicada en EL PERIÓDICO el 28 de febrero avanzaba que Por Andalucía tendría entre 4 y 5 escaños mientras que Podemos no obtendría representación en solitario. También GAD3 publicó para ABC un estudio el 29 de marzo que coincidía en los resultados, otorgando a la coalición liderada por Antonio Maíllo 5 escaños y dejando a Podemos fuera del arco parlamentario. Una vez sellado el acuerdo, las encuestas -entre ellas la publicada por GESOP- otorgan a la coalición una horquilla de entre 5 y 8 representantes.
"El votante es más volátil"
El politólogo y analista Pablo Simón, profesor de Ciencia Política en la universidad Carlos III de Madrid, en conversación con EL PERIÓDICO, aborda el debate sobre la utilidad electoral del acuerdo y pone en duda que sea beneficioso en términos estrictamente de representación, debido tanto a diseño como por sus efectos.
Simón parte de un contexto general en el que “no hay posibilidad de alternancia seria”, lo que a su juicio altera el comportamiento del electorado progresista. "Si la cosa estuviera más reñida entre PP y PSOE, el escenario sería otro, pero si el resultado está más o menos claro, el votante es más volátil", detalla.
En este escenario, explica, “el votante de la izquierda tiende a hacer un voto más expresivo que estratégico", un elemento que juega a favor de Adelante Andalucía, un partido que hace oposición tanto a la Junta de Andalucía como al Gobierno central, y que resta opciones a Por Andalucía, que no puede apelar la voto útil, al no percibirse como un actor necesario para un hipotético gobierno de izquierdas en Andalucía.
El cómo se forjó la coalición andaluza también juega en contra de Por Andalucía, a juicio de Simón. "Hay una izquierda desencantada que nunca va a votar al PSOE, y puede elegir entre Por Andalucía, que metió a Podemos con un pacto muy ruidoso y con enfados, y en el otro una izquierda alternativa que se caracteriza porque no ha tenido líos de coaliciones", defiende, en referencia a Adelante Andalucía, cuyo candidato es José Ignacio García, autoproclamado 'El gafa'.
A esto se suma un elemento que tiene que ver con la izquierda identitaria, en un fenómeno que ya se vio en Madrid, donde Más Madrid mantiene el sorpasso al PSOE, y que se produjo también en las elecciones de Aragón, donde la izquierda se dividió en tres papeletas después de semanas con debates en torno a la unidad. Finalmente el gran ganador fue Chunta Aragonesista (CHA), que duplicó sus escaños pasando de 3 a 6, mientras IU-Sumar lograron un representante y Podemos quedó fuera.
"Poco rentable"
Simón defiende que "la operación ha sido poco rentable para IU y Sumar, por la forma y por el fondo". Por la forma, "por cómo se gestó con rechazos cruzados previos, y por el fondo, porque la aportación numérica es demasiado pequeña como para generar un crecimiento". Así, duda de que la suma aritmética pueda traducirse en términos de escaños: "Meter a Podemos por el mero efecto matemático tiene un efecto psicológico”, defiende. "Se quita el daño que puede hacer el sistema electoral, pero por otro lado se pone ruido a la coalición", continúa, apuntando a que el coste político puede ser superior al beneficio electoral.
Así, señala directamente la construcción de la coalición, que se alumbró con críticas de Podemos. "El problema de Maíllo es que al final se vio secuestrado por ese mito de la unidad, porque es casi un tótem", considera, y "en una coalición, uno más uno nunca son dos, porque depende mucho de los votos que se pierden por el camino". Apunta a que hay votantes de uno u otro partido "que no te votan si vas en coalición", además de advertir: "No puedes construir rechazos cruzados durante dos años y en el último minuto ir en coalición. ¿Qué mensaje manda a los militantes?", se pregunta.
La imagen que se está proyectando durante la campaña tampoco ayuda, cree Simón, con Podemos "haciendo actos por su cuenta" y con las exministras de Podemos, Ione Belarra e Irene Montero, evitando arropar al candidato. "El mensaje que mandan es que no lo voten", sostiene.
Sin "sensación de desborde"
En este punto, Pablo Simón advierte que "para que una coalición tenga efecto virtuoso, es importante que los partidos se tengan cariño desde hace algún tiempo", puesto que el resultado puede ser contraproducente. El politólogo sostiene además que la integración de Podemos no ha generado el efecto de impulso esperado. Según explica, la operación "solo sería rentable si produjera una sensación de desborde”, algo que tuvo lugar en las generales de 2023 pero que, a su juicio, no se ha producido en este caso, donde esa sensación “la ha logrado Adelante Andalucía”.
Desde esta perspectiva, Simón concluye que el diseño de la coalición ha sido poco eficaz. Afirma que “la operación para IU y Sumar ha sido poco rentable”, tanto por la gestión previa como por el resultado potencial, ya que “la aportación numérica de Podemos es demasiado pequeña como para generar nada”.
En su diagnóstico, el politólogo apunta a un problema más estructural de la izquierda española: la dificultad para construir liderazgos y proyectos cohesionados. Sitúa como ejemplo la vuelta de Maíllo a Andalucía, el regreso también de Mónica Oltra en Valencia o el salto de Mónica García del Gobierno a la Comunidad de Madrid en las próximas autonómicas. Una señal, considera, de que “los caladeros de liderazgo de la izquierda se están secando”, en un contexto en el que las candidaturas dependen cada vez más de figuras ya conocidas.
Simón considera que, en este escenario, "la perspectiva de crecimiento es de Adalente Andalucía", al que las encuestas dan entre 4 y 6 escaños frente a los dos actuales. Uno de los factores de crecimiento es precisamente el hecho de que no estén en el Gobierno. "¿Quién se puede quejar de vivienda con más comodidad? Quien no tiene contradicciones en el Gobierno", destaca Simón.
El politólogo también hace referencia a cómo el PSOE ha comido terreno a su izquierda en los útlimos años, algo que pone aún más palos en las ruedas a la campaña de Por Andalucía. "Si las banderas simbólicas de la izquierda te las ha quitado Pedro Sánchez y en lo material tampoco puedes proveer, lo tienes difícil".
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