El 20% de las mujeres sufre problemas de salud mental desde el momento en que deciden ser madres, durante el embarazo o en el primer año de vida del bebé, según asegura el Hospital Vall d’Hebron, que además alerta de que esta situación se agravó durante el confinamiento, ya que más de la mitad de gestantes sufrió ansiedad o depresión en algún punto de la maternidad. 

Estas patologías, más allá del sufrimiento causado en las mujeres, pueden dificultar el establecimiento de un buen vínculo con sus bebés, de manera que la salud de los hijos también se puede ver afectada.

Para tratar estas afecciones, el Hospital del Vall d’Hebron lleva a cabo un Programa de Salud Mental Perinatal que trabaja en el diagnóstico precoz de los trastornos para aplicar el mejor tratamiento.

Con motivo del Día Mundial de la Salud Materna el 5 de mayo, el centro hospitalario barcelonés advierte de que alrededor de un 75 % de los problemas de salud mental durante el embarazo y el posparto no se diagnostican.

Según el Vall d’Hebron, dos de cada diez mujeres sufren esos problemas desde que deciden ser madres y después de serlo, por causas biológicas – hormonas-, genéticas, psicológicas y sociales.

Momentos de cambio y estrés

Jenifer Lisande es una de estas mujeres a quienes, con la maternidad, “la casa se le vino a bajo” y tuvo que pedir ayuda.

Ocho meses después del nacimiento de su hijo y gracias a la terapia recibida, Lisande celebra estar ya “en un punto alto” y “saliendo del hueco”, con lo que puede disfrutar de ese vínculo creado con su bebé que no podía sentir después del parto, por los problemas psicológicos que arrastraba.

En declaraciones Efe, la doctora Gemma Parramon, jefa de la sección de Psiquiatría de Vall d’Hebron, ha hecho hincapié en que “el embarazo y la maternidad son momentos de cambios que suponen un estrés y un esfuerzo de la mujer para adaptarse a una situación nueva; y esta capacidad de adaptación puede fallar, por lo que sea, y allí nosotros podemos ayudar”.

La doctora ha remarcado que la maternidad añade un grado más al estigma que ya de por sí sufren las personas con problemas mentales: “Se sienten más juzgadas por su papel como madre y ese estigma hace que no pidan ayudas, para no ser tildadas de malas madres”.

Solo el 4 % sufre trastornos graves

Intervenir a tiempo es clave para evitar problemas mayores para la madre y su descendencia, pues, entre este 20 % de mujeres, la mayoría tienen problemas leves que se pueden superar con terapia psicológica y solo el 4 % sufre trastornos graves.

Los problemas se abordan con tratamientos farmacológicos, si es necesario, y psicológicos, a partir de terapia cognitiva conductual en sesiones individuales y de grupo.

Estas sesiones se tuvieron que suspender durante el confinamiento duro del covid-19 y esto impactó en la salud mental de las gestantes, ya que más de la mitad sufrieron síntomas de depresión o ansiedad.

“Un estudio ha constatado que las embarazadas, en el período de confinamiento máximo hace un año, aumentaron los síntomas de ansiedad en un 60 % y de depresión cerca de un 40 %”, ha explicado por su parte Maia Brik, investigadora en Medicina Materna y Fetal del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR).

Estas cifras han disminuido con el relajamiento de restricciones pero, en todo caso, demuestran que no recibir apoyo durante el embarazo se relaciona con el desarrollo de ansiedad y depresión en situación de pandemia.