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El Periódico de Aragón

Día internacional del pueblo gitano

Naiara Muñoz, mujer, gitana y estudiante: "Mi bandera es ser gitana y voy a ser matrona"

La joven de 31 años invita a estudiar sin perder la identidad / Estudia un grado medio de Farmacia y este lunes ha participado en la mesa de referentes 'la educación también tiene nombre de mujeres gitanas'

Naiara, junto a su marido y su gran apoyo. | EL PERIÓDICO

«Se puede ser igual de gitana, de mujer y de madre y estudiar». Con esta frase contundente resume Naiara Muñoz sus ideales. Ella no quiere perder su «seña de identidad por estudiar» y no lo está haciendo, pese a que en el camino se ha encontrado algunos obstáculos. «Mi bandera es ser gitana y lo mantengo con orgullo», sentencia.

Tiene 31 años y estudia grado medio de Farmacia y Parafarmacia y este lunes ha participado en la jornada La Universidad también es gitana, organizada con motivo del Día Internacional del pueblo gitano. Junto a Loli Santiago (graduada en Trabajo Social), Alba Bostají (estudiante del grado de Trabajo Social) Gloria Fernández (estudiante del grupo de acceso a la universidad para mayores de 45 años de CampusRom Aragón) y Carmen Romero (estudiante de Trabajo Social de la UNED) participó en la mesa de referentes La educación también tiene nombre de mujeres gitanas.

Su trayectoria no ha sido fácil. De hecho, era la única gitana de su curso y cuando cambió al instituto ya llevaron a «un aula de segregación», con todos los alumnos gitanos, «unos que querían estudiar y otros que no». Eso no es lo que ella pensaba, pero con 12 años logró que la pasaran a otra aula.

En segundo de la ESO la llevaron a un centro sociolaboral y le negaron seguir estudiando y eso que tenía todo aprobado. Le dijeron que «estaría mejor con sus primas, aprendiendo a coser y haciendo las cosas de casa». Con quince años se vio con un año perdido porque «solo cosía y los viernes dábamos matemáticas y lenguaje». Le quitaron sus «ilusiones» porque le cerraron puertas. Comenzó a trabajar (limpiando) pero al conocer a su marido, «se me abrió la espinita» y ya con dos niños «terminé la ESO y comenzó el grado medio».

Ella anima a todas las mujeres a estudiar, no solo a las gitanas. De hecho, ella cuenta con el apoyo de todas sus compañeras porque «soy gitana, mujer y con dos niños pequeños», dice. También cuenta con el respaldo de su familia y del CampusRom, una red universitaria gitana de apoyo a los estudiantes.

Las clases son a distancia pero las prácticas y los exámenes son presenciales y «el sentirse arropada te da confianza», reconoce. Pero ahí no acaba su sueño. Ahora está en primero, pero el próximo curso tendrá prácticas y su fin es «ir a la universidad», porque lo que ella quiere ser «y lo voy a hacer» es ser enfermera y «especializarme en ser matrona». Ella ha empezado poquito a poco, desde un grado medio, pero su sueño, comienza a ser ya una realidad.

La mesa redonda ha estado enmarcada en una jornada en la que también ha habido una conferencia sobre El pueblo gitano en la Universidad. Situación, éxitos y retos de futuro.

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