Cantantes, artesanos, mimos, esculturas vivientes... El centro de Zaragoza desprende esta semana, más que ninguna otra del año, aroma cosmopolita. Un sinfín de espectáculos se abren paso en la calle, y algunos, como la aventura de Don Quijote y Rocinante del mimo argentino Walter Daniel San Joaquín, esconden artistas de reconocido prestigio.

Walter Daniel ha pasado de actuar en el Teatro Real de Madrid a hacerlo frente a la cafetería Real de la plaza del Pilar. "Cada ciudad tiene un público diferente. Aquí, son los niños y los más mayores los que se animan a jugar con la ilusión", asegura el artista, que se define como "un abanico de posibilidades dentro del mimo, capaz de trabajar como solista en el teatro, en la calle o dentro de un grupo".

Él prefiere la calle "porque como artista nunca te falta trabajo", aunque echa de menos lo que ocurre en otros países, dónde a los espectáculos callejeros se les proporciona un escenario. "Aquí está limitado a los cantantes y a los grandes grupos folclóricos", cuenta.

Del 7 al 15 de octubre, presenta su espectáculo Don Quijote y Rocinante, con el que ha visitado ciudades como Albacete, Málaga, Pamplona, Valencia o Madrid. "La idea fue crear una adaptación de la obra al mimo, que tiene mucho juego con el público y la histriónica del héroe poético", explica.

"No creo que haya un personaje tan poético como el Quijote. Todos tenemos nuestros propios molinos, problemas a los que nos enfrentamos y que parecen gigantes, y luego resulta que no son para tanto", explica Walter, que hace poco sorteo un molino importante en su vida, la prueba de selección para Le Cirque du Soleil.

"Pase el primer filtro, pero pasarán días, meses o años antes de que me llamen para actuar", comenta resignado. ¿Quién sabe?. Quizá dentro de dos años podamos verlo en el pasacalles inaugural que la compañía tiene preparado para la Expo. A él le gustaría. Pero, por si acaso, ya ha pensado un personaje propio relacionado con el agua.