Pudo haber salido mejor, pero las circunstancias son las circunstancias y el mejor de los escribientes echa un borrón. Pero en el caso que ocupa, es la realidad que tampoco se manchó mucho el dibujo.

Lo que pudo verse fue un exceso de desconfianza y una corrida de Alcurrucén, cuya procedencia es Carlos Núñez, que son toros que tardan en desarrollar de manera definitiva su juego. Es decir, que son tardos de salida, se les tiene que administrar bien el castigo en el caballo y después del tercio de banderillas es cuando estos ejemplares desarrollan todas sus posibilidades.

Pero también hubo toros que, de salida, acreditaron un infame comportamiento, el cual ratificaron en el tercio de varas. Es el caso del tercero y del cuarto, que echaron cornadas al cuello del caballo o a la bragueta del picador. Sobran comentarios.

A Paulita, en su primero, le costó darse cuenta de lo que tenía entre manos y fue al final cuando la faena realmente despegó y se gano una oreja de ley.

Con su segundo, las cosas nunca pudieron ir por buen camino. El animal era ilidiable, a pesar de que Luis Saavedra, un excelente picador, se agarró bien desde el caballo. Con el quinto, Paulita realizó lo mejor de la tarde, toreando por el pitón izquierdo.

Los muletazos salieron largos, bien rematados atrás y con el temple como la mejor de la pólvora, para el más certero disparo, a la sensibilidad de los tendidos.

Serranito acreditó un valor digno por si solo, del mejor de los trofeos, pero no se acopló con el primero de su lote (segundo de la tarde) al que nunca le cogió la distancia.

Con el cuarto, manso y difícil, se mostró porfión, eficaz y entregado, pero el animal muy mal picado por Francisco Pons Puchano, no permitió ningún lucimiento.

Las cosas podían haber mejorado en el sexto, pero Paúl se vio atenazado por la responsabilidad de una tarde que se le iba y una oportunidad --nunca perdida-- pero si mal rematada. Hubo un buen comienzo, pasándose al toro muy cerca, pero luego tampoco le cogió las distancias al astado. Paúl se empeñó en la corta y el animal le pedía la media o la larga y a su labor le faltó contundencia.