Las peñas son un ejemplo de convivencia y buen rollito pilarista. Una prueba de esto se pudo ver anoche en el zaragozano barrio del Actur. El Jaleo invitó a los miembros de El Almuerzo a una cena de hermandad, la cual es ya es una tradición de estas dos peñas. Y, el lunes, convidaba la otra peña.

En pleno ecuador de las fiestas, los peñistas de El Jaleo tiene las pilas más cargadas que nunca. "¡Pues no queda nada!", dice Mari, que rebosa energía por los cuatro costados, a pesar de llevar trabajando durísimo en el bar de la peña desde el pasado viernes. "Fuera de la barra, las fiestas se llevan mejor", puntualiza Angelines que, junto a Susana, forman el trío de camareras del local de El Jaleo, en la calle Segundo Chomón.

Son la única peña del barrio y, en estos días, si no fuera por ellos, en el Actur casi ni se notaría que son fiestas. Pero ya se encargan ellos de que los vecinos se enteren. Según el presidente de la peña, Julio de la Fuente, la relación con éstos "es buena, hay cuatro que protestan, pero muchos participan en los actos".

Sin ir más lejos, esta misma tarde invitan a merendar a todo el que quiera pasar a hacerles una visita. Chocolatada para los niños y sardinas para los mayores. Para los más pequeños también habrá juegos infantiles. Son una peña abierta a la integración con los vecinos del barrio. El viernes merendarán pinchos "pero auténticos, morunos, morunos... preparados por un libanés", puntualiza Emilio Oriol, vicepresidente de El Jaleo.

Emilio también es componente de la charanga de esta peña. Cuenta que Nicolás, un músico que les enseñó a tocar, les animó también a llevar la alegría de estos días a los abuelos del Refugio. Y, desde entonces, "cada Pilar mantenemos la tradición y compartimos con los mayores la diversión", la que siempre llevan consigo las peñas, allá donde van.