Llega el día de la patrona y todos los zaragozanos quieren ver a su Virgen luciendo sus mejores galas y hoy es el día para buscar su futuro traje. Buscando ese lucimiento los profesionales aseguran que un ramo en condiciones sigue una técnica que ellos denominan ramo redondo en espiral. Consiste en poner desde la empuñadura los tallos en espiral, formando dos superficies cónicas y ofreciendo un diámetro de unos 35 centímetros. Así entrará en los cuadrados de la estructura del manto y no corre el riesgo de caer. Otro de los aspectos importantes es qué flor elegir. Como cada temporada, se dejan influir por las modas. Este año, los floristas están incluyendo algunas novedades en los ramos con respecto a los tradicionales claveles y gladiolos, aunque siguen siendo predominantes en los gustos de los zaragozanos. Flores más vistosas como los santuriums, liliums, esterlicias, más conocida como ave del paraíso, curcumas o alstroemerias se van incluyendo poco a poco en las preferencias, aunque "la gente no suele arriesgar y el blanco sigue dominando. Lo ideal sería que cada año fuera de un color, porque así son los mantos que tiene la Virgen y porque se mostraría unidad y compenetración", comenta el presidente de la asociación de Floristas, Pedro Vicente Ferrer.

Una de las preocupaciones que existe en estos días previos a la ofrenda trata sobre la imagen que presentó el año pasado el manto floral de la Virgen, con algunos huecos que deslucían el resultado. Al principio se apuntó a una reducción de flores en los ramos, una crítica que desde las floristerías se rechazó explicando que, las flores secas recogidas pesaban las 100 toneladas habituales.

La clave, para este gremio, se encuentra "en la manera de preparar los ramos en las tiendas de oportunidad, las que solo venden flores para ocasiones como ésta y, aunque ofrezcan la misma cantidad, no están hechos para dar volumen, que es como realmente luce el manto" comenta Pedro Vicente Ferrer.

Esta situación reabre el debate que enfrenta a la opción de las floristerías, con un producto de calidad que llega a la tienda en menos de cuatro días desde su recolección y que duran al menos 15 días, y los establecimientos no habituales, con ramos de menor precio y de una calidad muy inferior. El resultado repercute directamente en la vistosidad del manto definitivo y su tiempo de duración.

Otro aspecto de confrontación lo marcan los precios de ambos mercados. Un ramo normal de unos doce claveles y algunos gladiolos viene a costar unos 16 euros, aunque el precio varía según las preferencias.