El valor y la entrega son dos de las razones por las que ayer el aficionado acudió al tendido de La Misericordia. Paulita y Serranito apuestan por eso, bajo el entusiasmo y la firmeza de quien quiere conseguir el éxito a pasos agigantados. Y lo hacen plasmando una personalidad y un estilo diferente en cada puesta de luces.

De manera consecutiva repetían el mano a mano en la Feria del Pilar. Y ambos se vaciaron para no dejar pasar una oportunidad que, al contrario que a otros jóvenes matadores, se les brinda en menor medida a lo largo de una temporada. La Misericordia lo sabe y por eso quiso agradecer el pundonor y las ganas que mostraron los dos espadas zaragozanos ante los de Alcurrucén. Pero no siempre la tarde sale como a uno le gusta. Tres toros de sobreesfuerzo les dejaron un sabor agridulce como lo demuestra el semblante serio camino al hotel. Eso sí, satisfechos por el calor del público. "Han estado muy predispuestos a que triunfásemos los dos", afirmó Paulita.

Sin embargo, la profesión iba por dentro. "A pesar de esta oreja positiva no ha sido una tarde especialmente buena para mí". Así resumía Serranito el balance de su actuación. "He tenido tres toros muy a contraestilo. El sexto se ha dejado más pero tampoco ha terminado de romper. Ha habido pocas opciones hoy. Y creo que, por lo menos, esta oreja ha salvado la tarde. Ahora solo falta esperar a que otra corrida pueda ayudar más porque de esta hay pocas cosas que contar", añadió.

Nada que relatar porque los toros ayudaron pero se escaparon más vivos que muertos. En honor a los protagonistas, quedó esa sensación de ofrecer todo y más. Su lectura individual la resumía de esta forma: "Desde que hemos salido, Paulita y yo hemos mostrado una actitud muy buena, y hemos salido muy mentalizados de hacer las cosas puras. Es una pena que los toros no hayan ayudado. El quinto ha sido el mejor de la corrida, el primero se ha dejado, mientras que el sexto lo ha hecho en el inicio de la faena pero luego buscaba las tablas y siempre ha querido rehuir de la pelea". A este último, llamado Califa, le cortó la oreja.

En esa línea se posicionó Paulita, por más que buscó el camino correcto. "Ha sido una tarde en la que me he encontrado muy a gusto. He realizado un esfuerzo muy importante con el primero, que era de cara y cruz. He apostado con él, ha respondido y ha sido agradecido". El de Alagón apeló a la dificultad de su segundo, un toro distraído. "Hacía cosas muy extrañas con la vista, sin entregarse nunca. En cambio, con mi último he disfrutado mucho. La pena ha sido que no lo haya matado, le hubiese cortado las dos orejas".

La sensación agridulce de los matadores contrastó con el buen comportamiento de los astados. Y si no que se lo pregunten a los ganaderos. "En una plaza de primera, que te salgan tres o cuatro toros buenos es para estar contento. Los dos que no han valido han sido nobles y el resto han tenido gran calidad", admitió satisfecho uno de ellos, José Luis Lozano.