Solo los más aguerridos de la Peña Forca llegaron al almuerzo de ayer. Judías con oreja para reponer fuerzas tras la mañana vaquillera y, en muchos casos, después de pasar toda la noche en Interpeñas.

La jornada comienza --o continúa desde el día anterior-- bien temprano, a las 5.30 de la mañana, con la recena. A las siete, la comitiva sale camino de las vaquillas, con su charanga "¡y su revueltico!" --anís con moscatel--, apunta Agustín, el peñista que nos guía.

Mientras unos duermen, otros juegan al guiñote hasta la hora del vermú. La siesta es casi de obligado cumplimiento para estar a las siete, tan frescos, otra vez en la peña.

Ayer y hoy, la cita de la tarde es una concentración de charangas, en la plaza de La Seo, a las ocho. Y entre paseo y paseo, y caña y caña, los de la La Forca se comen un bocadillo kilométrico, que es tradición en esta peña.

Después de llevar su alegría a las calles, hay que cenar antes de ir a Interpeñas. Esta noche, el menú musical lo componen Celtas Cortos, El Koala y The Locos.

Anoche, la Sección E.P.A. de La Forca organizaba fiesta de solteros, de los hombres sin sus mujeres, en la que los papás se disfrazaron de Cachuli y los niños de Pantojas. Lo de E.P.A. significa Eyaculadores Precoces Aragoneses y su lema es: Más vale pronto que nunca.

Como en La Forca son así de majos, se llevan muy bien con el vecindario de la Almozara. Y, para dejarlos bien contentos, el sábado y martes pasados les invitaron a sendas verbenas en el Kiosko del parque de la Aljafería, con muy buena acogida por parte del barrio.