Dulce locura. Con el título de esta canción de La Oreja de Van Gogh se puede resumir el concierto que la banda donostiarra, junto a Álex Ubago, ofreció ayer en el paseo de la Independencia. Los zaragozanos volvieron a respaldar a los vascos, que siempre llenan sus conciertos en tierras mañas. Ayer, en la víspera del día grande, la música volvió a desbordar el centro de la ciudad, en uno de los escenarios ya imprescindibles de los festejos. Ubago, que ayer comenzaba su gira, presentó primero su nuevo disco, Aviones de cristal, mientras que La Oreja de Van Gogh daba en la capital uno de sus últimos conciertos en España del Guapa Tour 2006.

"Estamos encantados de estar en Zaragoza. Hemos venido muchas veces y aquí, en el pabellón de Interpeñas, dimos nuestro primer concierto grande, con más de 10.000 personas. Por lo tanto, es un sitio donde nos hace mucha ilusión actuar", destacaba ayer Amaia Montero. La voz inconfundible del conjunto, junto a sus cuatro compañeros, y Álex Ubago comparecieron ayer ante los medios de comunicación en una rueda de prensa conjunta realizada en el Punto de Encuentro (plaza del Pilar), con la presencia de la concejal de Cultura del consistorio, Rosa Borraz. "Es un placer estar en Zaragoza, sobre todo con estos orejos", dijo Ubago con mucho humor. Para contestarle, Montero y Xabier San Martín (teclados), competían por el micrófono. "Hoy me he levantado habladora y voy a terminar así", aseguraba la donostiarra. Después, Xabi llamaba con guasa a Ubago, "Buitrago". La anécdota de la mañana llegó cuando los músicos bromearon con la concejal Rosa Borraz diciéndole que se parecía mucho a Concha Velasco, ante las risas de la edil y los presentes.

Ahí terminaba una rueda de prensa con muy buena química entre el conjunto y el solista, que después demostraron ante los miles de zaragozanos que acudieron a Independencia. San Martín ya había asegurado por la mañana que "el público debe exigirnos, porque son los que deben disfrutar. Y hoy hay combustible suficiente para una noche inolvidable", sentenciaba el músico.