Que todo en la ofrenda salga perfecto requiere del trabajo de un gran equipo humano que está compuesto por unas 300 personas, 190 profesionales del montaje etc, a los que se suman los operarios de la brigada municipal, policía y bomberos, entre otros. Junto a ellos, hoy, serán parte implicada 20 jardineros y 84 floristas auxiliares, que se encargarán de colocar los 7 millones de flores que conforman el manto de la Pilarica. Un ´vestido´ natural, de claveles rojos y blancos, hecho con el amor de los aragoneses que participen en este emblemático acto. El año pasado fueron 200.000 y, según las previsiones, en esta ocasión la cifra será similar, o superior. Aunque depende mucho de la climatología, que puede ser caprichosa.

Lo que permanecerá inalterable será la gran estructura metálica donde se depositan las flores. Tiene forma troncopiramidal de seis cuerpos y pesa unas 40 toneladas. Posee 55 metros de profundidad, 18 de anchura y más de 15 metros de alto. Este armazón, que se cambió hace unos años, tarda en montarse casi 30 horas. Comienza a elevarse el día 10 a las 6 de la mañana y se termina el mediodía de la jornada siguiente.

En la cima, ocupando el centro de la bandeja se sitúa la Virgen, mirando hacia La Seo, una imagen que posee 3 metros, incluyendo la corona y el manto. Está hecha de materiales sólidos para poder soportar el cierzo, en caso de que sople. La primera ofrenda de flores se hizo en el 1958, duró dos horas y únicamente tuvo 2.000 participantes.