El paseo Fernando El Católico se convierte durante las Fiestas del Pilar en un restaurante a pie de calle. Once casetas de diferentes comunidades autónomas acercan a los zaragozanos sus platos más representativos. Desde la empanada gallega del norte, hasta el pescaíto frito del sur andaluz, infinidad de manjares completan un suculento y variado menú a disposición de todos los visitantes.

En las casetas no falta ningún detalle. Las banderas de cada comunidad presiden los locales y muchos de ellos no los dan a conocer únicamente con la comida. Pósters y fotografías sirven para decorar y mostrar los mejores lugares de su tierra. Además, la música está presente. Sardanas, sevillanas, jotas, gaitas o canciones de las peñas de San Fermín animan el ambiente.

Según los gustos personales las posibilidades cambian. De entrantes se puede elegir entre un pincho de chistorra navarra o el clásico de Cataluña: pa amb tom quet (pan tumaca) con unas lonchas de jamón recién cortado. La morcilla soriana, dulce o salada, puede acompañar a las aceitunas machacás de Extremadura o a la cecina típica de León. Teruel también tiene su sitio en Fernando el Católico para degustar sus delicias con pan de ajo acompañado de jamón ibérico.

Varios platos componen el resto de la carta. Desde el norte llega la fabada asturiana y los platos de la cocina gallega. En su caseta, empanadas, lacón, pimientos de padrón o pulpo componen su menú particular. Andalucía ofrece pescaíto frito y pan de la casa con salmorejo. Murcia con su paella y las berenjenas de Almagro de Castilla la Mancha cierran los segundos platos.

Para finalizar este menú especial de las fiestas, los postres no faltan y, ejemplo de ello son la tarta de Santiago o los roscos extremeños. Los vinos de la ribera del Duero, el Penedés catalán o el Albariño gallego acompañan la comida. Y en la caseta asturiana no falta la sidra que se sirve, en su punto, recién escanciada.