Un público entregado (y de cierta edad) coreó con ánimo el miércoles en la sala Multiusos del Auditorio las canciones que hace 30 años recorrieron Aragón en las voces de José Antonio Labordeta, Joaquín Carbonell y La Bullonera. Se grababa el concierto por la TV autonómica en alta definición. Se vendieron 1.500 entradas.

Los tres comparecieron, (tras una previa actuación recopilatoria de Ángel Petisme), con voces impecables, llevando calma y una lentitud emocionante a los viejos temas. Sólo las palmas a destiempo y aceleradas del público deslucieron una de las mejores canciones de Labordeta: La Albada, que cantó casi al final, acompañado de Carbonell y Eduardo Paz.

Labordeta compareció el primero, solo con su guitarra, atacando de entrada las Coplas de Severino el Sordo para dar paso, con la anécdota buñuelesca del "Su última cinta, muy flojica, Don Luis" a la canción Hasta aquí llegó la riada y su lema: Arremángate, que la vida viene con muy mala fe. La realización mostraba imágenes del público durante la interpretación de La vieja. Labordeta pasó de la nostalgia de Ya ves al ataque con Somos y recoger de nuevo: Regresaré a la casa, para rematar con El villano de Bielsa.

Un Joaquín Carbonell rodeado de músicos apeló a canciones de su primer disco para poner a la gente en los años 70: El olivo roto, Con la ayuda de todos lento, La peseta también muy pausada y Me gustaría darte el mar. De ahí saltó a la ironía batallador y dedicó a Mariano Rajoy Las coplas del agua ya en plan ska: "Que le pregunten al Ebro donde quiere ir a morir...". y acabar con Los estibadores de Bruce Springsteen, con Philip Charlot acompañándolo con el banjo.

Cuando Eduardo Paz subió al escenario con su grupo La Bullonera ya estaba el público ganado de antemano. "Venimos simplemente a trabajar, como uno más a arrimar el hombro al tajo" o "Ya se ha pasado el invierno" dejaron paso al lirismo de Hermana, tierra amiga.

Fue una cima en el concierto, con descenso por la misma ladera combativa Al que roba en una casa, Quien quiera llevarse el agua (puños en alto) y Los de Huesca y de Teruel. El concierto terminó con los tres protagonistas realizando bises conjuntos (en Aquí te quiero ver, Carbonell saltaba tocando la guitarra) y Me dicen que no quieres (con mecheros), hasta la apoteosis final, cayendo papelillos con los colores de Aragón sobre la gente tras haber coreado el Canto a la libertad.