La plaza del Pilar fue el ombligo de Zaragoza. Una fiesta florida de cientos de miles de oferentes anónimos dispuestos a honrar a la Virgen y también de rostros conocidos que se unieron a la lustrosa tradición. Rostros de ramos varios, desde el exjugador del Zaragoza César Láinez (que acudió de paisano a acompañar a su hijo, que iba de jotero) al pleno de la corporación municipal, en la que también algunos se calzaron el traje regional.

Encabezaba la comitiva el alcalde Belloch --que, por cierto, al igual que el obispo, Manuel Ureña, se olvidó de quitar el celofán al ramo, a pesar de la recomendación municipal de hacerlo. Y, tras él, se abría un ramillete de ediles de color diverso, que recorrió la plaza dos veces: una para la entrega de la ofrenda y otra, con la procesión de la Virgen de Plata, que arrastraba, como siempre, el Grupo Aragonés del Pilar, y a la salida de la misa de doce del Pilar (como titulaba aquella película de Eduardo Jimeno la que, por cierto, se cumplieron este miércoles 110 años desde su rodaje).

Muy espectaculares fueron los trajes del concejal del PAR Manuel Blasco --réplica de uno de su tatarabuelo-- y su mujer, con un vestido del siglo XIX auténtico de Lécera. Y también acudieron de baturros la concejal popular Dolores Serrat y el nacionalista Agustín Martínez, habitual de esta tradición que normalmente cumple con el grupo de Lechago. Además de las diputadas Verónica Lope y Rosa Plantagenet. Aún así, la imagen más tierna fue la de Kajal, Konstantin y Pedro, hijos de la concejal Lola Campos, del senador José Atarés y del edil Pedro Jato que fueron los que más disfrutaron acompañando a la comitiva.

Por su cuenta aparecieron otros rostros. Como los de la vicepresidenta de la Cámara de Comercio, María López, y su amiga, la empresaria Irene Carmen, que acudieron a la ofrenda a la par. Y en grupo llegó una amplia representación del hospital Royo Villanova, que cumple este año 50 años y que acoge en su seno de la Asociación de Lorena (que regala siempre a la Virgen la cruz roja del mismo nombre que luce en el manto). Este año, María Carmen Rodrigo, trabajadora más antigua del centro, se encargó de entregar la cruz. Y le acompañaban médicos, enfermeras y otros miembros del personal, como los doctores Caballero y Esteve, Marisa Boned, José Antonio Martín. Aragoneses que también quisieron agradecer con flores medio siglo de salud.