Su pasión por las fiestas del Pilar es tal que antes de casarse hicieron firmar a sus esposas un contrato para poder seguir viniendo. Los italianos Nicola, Andrea y Giuseppe estuvieron por primera vez en 1991, cuando eran estudiantes, y quince años después tienen su propia peña pilarista, hermanada con la de El Rebullo.

Para Nicola, "estas fiestas son las más auténticas, no hay contaminaciones. La juerga es extrema y alguna vez sin límites". Por eso nació la peña Los italianos, que cuenta con 20 miembros en toda Italia y alguno más en Noruega y Escocia. Según dice, tienen como objetivo "divulgar la tradición de las fiestas del Pilar en el extranjero, en estos tres territorios".

Ese primer año en el Pilar, al que vinieron "por casualidad", los marcó para siempre. "Como extranjeros llegamos y en una noche nos enteramos de todo. La gente es tan amable que nos lo enseñaron todo", explica Nicola. Precisamente, él se casó el pasado mayo con su novia Felicidad, de Maella, en la basílica del Pilar, con sorpresa charanguera a cargo de la peña El Rebullo a la salida del enlace.

"La ciudad de Zaragoza es muy bonita pero no sería tan bonita si no fuera por la gente". Nicola asegura que la gente de esta ciudad es la "más amable y espontánea" que han conocido. "Y eso que hemos viajado por toda España", resalta.

Según dice este italiano, natural de Roma, "muchos años han pasado pero las ganas de venir al Pilar aumentan cada vez más y se ha convertido en una forma de recargar las pilas". Aunque es cierto que, fuera de Zaragoza, la gente piensa que están locos. "Cuando vienen por primera vez con nosotros lo entienden", aclara Nicola.

El hermanamiento con El Rebullo, su centro de operaciones esta semana, se celebró el 2005. Sobre el contrato prematrimonial, dicen: "Ellas si quieren pueden venir, pero no se pueden juntar con nosotros". Pero no tienen por qué preocuparse. "Estamos tan concentrados en la fiesta que va a caer el tópico de los italianos ligones".