Aunque los días de las fiestas van pasando y el cansancio se va acumulando en el cuerpo, la Misericordia estaba hasta la bandera. Los peñistas, que dieron la nota musical y la de color, por sus coloridas vestimentas, junto al resto de aficionados a las vaquillas acudieron puntuales a su cita. Tampoco faltaron los vigilantes de la plaza, jóvenes encaramados en lo alto de la estructura de hierro del centro, visualizando todo el ruedo y que recuerdan a los míticos personajes de televisión A las ocho en punto, las reses de la ganadería de José Luis Cuartero pusieron en marcha el sexto día de vaquilllas.

Con la primera, un chaval se llevó el primer revolcón y acabó rebozado con arena del ruedo. Las distintas charangas ya iban animando a la plaza mientras, otra de las reses hacía de las suyas y era confundida por los mozos con un perchero. Dos chaquetas, utilizadas momentos antes como capotes, colgaban de las astas del animal. Tras perder los adornos, la vaquilla se aventuró a saltar al callejón. Multitud de mozos, hicieron lo contrario, se echaron a toda velocidad hacia la arena.

Carreras, saltos y pases de los recortadores arrancaron los aplausos del público. La quinta vaquilla fue la responsable de uno de los traslados al hospital. La res subió al cajón del centro de la plaza y embistió a uno de los chavales contra la estructura de hierro. El resto de mozos ayudaron al accidentado y, en cuanto la vaca abandonó el ruedo, le acercaron hasta la enfermería. Según la Cruz Roja, el joven sufrió un golpe en la cabeza y por eso decidieron trasladarlo al centro hospitalario. Otro espectador también fue trasladado, pero no por causa de cogida, sino por una enfermedad ajena al festejo. A pesar de todo, los servicios sanitarios aseguraron que fue una mañana tranquila. Atendieron a seis personas, que acudieron a la Cruz Roja a raíz de los golpes por las caídas.

A final de la mañana, el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, apareció en la plaza. Desde el callejón, Belloch disfrutó de las carreras y revolcones de los mozos y, hasta se unió al resto del público cuando éste se animó a hacer la ola. Mientras, en la plaza, una de las vaquillas perdía la bola que todas las reses que saltan al ruedo llevan como medida de precaución en las astas. Los responsables de la plaza, actuaron rápidamente. La pareja de bueyes salió al ruedo y recogió al animal rápidamente, sin lamentar daños personales.