Las fiestas del Pilar han sufrido algunos cambios significativos en los últimos años motivados por el traslado de escenarios y actos. Y es que la tradición no está reñida con la innovación, ni en el acto más multitudinario del programa festivo. Ya han pasado más de dos décadas desde que en 1998 comenzaron a depositarse las flores de la ofrenda a la patrona en el centro de la plaza del Pilar en lugar de hacerse en la fachada de la basílica, como se venía realizando hasta entonces.

Fue el cineasta Bigas Luna quien propuso cambiar de ubicación a la Virgen y que las flores llegasen desde la calle Alfonso, Don Jaime o paseo Echegaray hasta una estructura metálica ubicada delante de la fuente de la Hispanidad. La ofrenda ganó en proyección, ya que su nueva ubicación ofrecía una visibilidad mayor, un manto de 360 grados, y en participación. Por otra parte, los cambios de itinerario por las obras del tranvía, la colocación de sillas en el recorrido o la posibilidad de subir a la estructura del manto floral para hacerse una foto fueron algunas de las novedades efímeras.

El estadio de La Romareda dejó de ser la gran cancha de los grandes conciertos para que otros escenarios fuesen tomando el testigo, como Interpeñas, el Auditorio, el Príncipe Felipe, el paseo Independencia y la plaza del Pilar, centro neurálgico de la fiesta. Las carpas de Cesáreo Alierta, La Chimenea, Pignatelli, San Pedro Nolasco o calle Moret dejaron de utilizarse y los espectáculos y actuaciones musicales buscaron acomodo en otras plazas y recintos de la ciudad, como el Certamen de Jota Aragonesa, del Teatro Principal a la Sala Mozart.

La Agrupación de Peñas Populares llevaba sus conciertos a Torre Ramona e Interpeñas inició su peregrinación desde Miguel Servet al Párking Norte de la Expo y a Valdespartera, como lo hicieron las ferias. El pregón peñista se trasladó desde la margen izquierda del Ebro a la plaza Santa Engracia o la plaza España. También han ido cambiando de ubicación las casas regionales o la carpa del Ternasco de Aragón. Por último, los niños han disfrutado durante los últimos años de diferentes espacios para la diversión, como el Parque Bruil, Torre Ramona, Delicias, Frente Fluvial de la Expo, Pignatelli, el parque Grande y la plaza de los Sitios.