Para el buen vestir de aragonés hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Dedicar un tiempo para considerar el traje que se va a vestir, teniendo muy en cuenta la coherencia de las prendas que lo componen. Si es de fiesta o de diario, de época fría o cálida, la edad de quien lo luce, etc.
  2. Emplear también el tiempo preciso para vestirse; no hay que hacerlo toda prisa. Peinarse o colocar bien algunas prendas requieren sus momentos y atención. aplicar aquello de vísteme despacio que llevo prisa.
  3. Antes de confeccionar un traje, o de comprarlo, estaría muy acertado el hecho de informarse, para ir conociendo nociones básicas de indumentaria aragonesa. La variedad de posibilidades a elegir es muy amplia. No estaría de más dejar la pereza inicial a un lado y buscar libros o publicaciones, que las hay y muy correctas, sobre indumentaria. Esos libros hay que leerlos, no solamente quedarse en las fotografías. En los comercios especializados seguro que también ofrecen asesoramiento, pero no siempre se transmite la información correcta. No hay que conformarse con lo que nos digan. Hay que corroborar esos consejos.
  4. En la medida de lo posible, si queremos ir vestidos al modo tradicional, hay que dejar de lado los gustos y la estética actuales. Debemos trasladarnos tiempo anteriores e intentar pensar como lo hacían los aragoneses del siglo XIX.
  5. La indumentaria tradicional no engorda, ni envejece mi afea. Nuestro cuerpo sigue siendo el mismo lo vistamos como lo vistamos. No son válidas sensaciones como que el traje me hace muy gorda o parezco muy vieja con el pelo recogido. Hay que verse y pensar como en otros tiempos.
  6.  Un criterio que hay que imponer es la naturalidad, que el traje refleje nuestra de ser. No se debe ir rígidos ni forzados.
  7. El afán de presunción, de querer destacar sobre los demás no siempre logra el resultado que se busca. Se puede presumir bien o también mal. La ponderación es una buena actitud, mientras que los excesos en adornos y vistosidad o la acumulación de prendas sin lógica, puede resultar un tanto esperpéntica.
  8. Hay que cuidar detalles a los que a veces no se da la importancia que tienen. Un pelo mal recogido, suelto o con flequillo, arruina un buen traje; unas medias mal elegidas, lo mismo. Y hay que tener mucho cuidado con los maquillajes excesivos.
  9. No hay que caer en lo chabacano. Un aragonés puede ser muy somarda en su sentido del humor pero no en su forma de vestir.

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En resumen, hay que aplicar a la hora de vestirse de aragonés, el sentido común, la nobleza y discreción que son características esenciales de nuestras gentes. Y por supuesto, disfrutar.

Hay que dejar de lado los gustos y la estética actuales si queremos vestir al modo tradicional. SERVICIO ESPECIAL