Si algo tiene de especial la magia es que es capaz de encandilar a pequeños, pero también a los mayores. A los unos, por la inocencia e ingenuidad propias de su edad; a los otros, por creer haberlo visto todo ya. Precisamente eso, dejar con la boca abierta a todos, fue lo que ha conseguido este miércoles Javi el Mago en el patio del Centro de Historias en la actuación programada para las fiestas del Pilar.

Con una entrada propia de una 'rock star', este clásico del ilusionismo, un término con el que también se identifica, ha salido dispuesto a dar lo mejor de sí. Una vez ya sobre el escenario, mientras los aplausos todavía no se habían apagado, ha comenzado a mostrar las tablas que le han dado los 40 años que lleva jugando con el público.

En esta ocasión, el zaragozano venía de la mano de un show titulado 'New Generation', un guiño a todos aquellos que están dando sus primeros pasos en la magia y están llamados a dar el relevo generacional. De un puñado de ellos, algunos exultantemente jóvenes, se rodeó sobre las tablas, fiel reflejo del leitmotiv que da título al espectáculo.  

19.03 horas. Con el desparpajo y estilo que le caracteriza, el mago comenzaba su número. Consciente de que la risa es la última defensa a romper antes meterse al público en bolsillo, Javi busca el diálogo constante con la audiencia. 

«Además de mago, soy médium. Voy a intentar mover el taburete con la mente». Una meta quizás muy ambiciosa para empezar. O no. 

Tras un breve truco con el que sacó una fregona de una diminuta bolsa de papel, los primeros ojos abiertos como platos hicieron su aparición en un recinto prácticamente lleno, en unos Pilares donde los aforos y las invitaciones han dado mucho que hablar.

Roto el hielo, los primeros jóvenes ilusionistas comenzaron a darle el relevo sobre el escenario en un diálogo constante que no permitía despegar la mirada ni un solo instante. Solo el breve 'impasse' entre los aprendices y el maestro daba una tregua a los que buscaban cazar algún truco. Las primeras filas, repletas de benjamines, no quitaban ojo. Alguno cree que ha descubierto cómo ha desaparecido la bola blanca de las manos del mago. Su amigo, al lado, esboza una cara de sorpresa que, tras una breve reflexión, parece que no le termina de convencer.

A pocos metros de distancia, es una niña la que no entiende nada y le reclama explicaciones a su madre. Un buen mago nunca revela su truco; tampoco quien lo sabe de antemano.

Pepe Viyuela en el Náutico

La propuesta de humor durante la jornada ha incluido la propuesta de Pepe Viyuela en el anfiteatro del Club Náutico, parte del programa de estas fiestas del Pilar. 

El actor trajo a la orilla del Ebro su particular Encerrona, una reflexión del día a día según la óptica de un payaso. A través de un humor salpicado con tintes de filosofía, el personaje se ve obligado a actuar ante el público de manera inesperada. 

Solo, ante unos extraños, el humilde payaso no tiene otra alternativa que hacer lo que de él se espera. Sus únicos apoyos son los objetos que le acompañan en este improvisado viaje. Con ellos puede jugar, divertirse y hasta sufrir, aunque es la primera vez que se da cuenta de ello.

 La obra propuesta por Viyuela es una metáfora de la propia existencia. El juego que se ve obligado a seguir el protagonista no es sino el reflejo de la vida, donde el camino nos obliga constantemente a modificar los planes e ideas que teníamos preconcebidas.