PASACALLES DEL PREGÓN
Gran desfile del Pilar
Casi una docena de compañías y 180 artistas forman parte de este gran espectáculo

EN IMÁGENES | Las calles de Zaragoza se llenan de alegría con el desfile del pregón / Jaime Galindo
Rebeca Magallón
Al atardecer, el paseo María Agustín ha sido testigo de un gentío que no está acostumbrado a ver. Los nervios previos al desfile han sido visibles en los cientos de niños y niñas que esperaban la llegada de las primeras carrozas del pasacalles. Sillas plegables, bordillos y maceteros se han convertido en asientos provisionales mientras el calor bajaba y la emoción subía. Los rápidos saludos de un lado al otro de la calle y gritos de «van a tirar caramelos» han marcado los últimos momentos antes de que se desatara la ilusión y comenzara uno de los actos más especiales de las Fiestas del Pilar.
Mundos y seres increíbles
Los tambores y timbales de Goza Batuque han sido los primeros en arrancar las palmadas de grandes y pequeños porque esta animada batukada ha conseguido que más de uno siguiera el ritmo con manos y pies. La llegada de los gigantes y cabezudos se ha hecho realidad cuando los niños y niñas han comenzado a alzar sus miniaturas de juguete y han llamado a gritos a sus favoritos para que se acercaran a saludar. El Boticario, la Forana o el Berrugón andaban de lado a lado para intentar llegar a todos su fans. Y desde las alturas, Francisco de Goya y su mujer, Josefina Bayeu; o el General Palafox y Agustina de Aragón han girado y girado en su característico baile acompañados por la Asociación de Gaiteros de Aragón.
Las dulzainas, los tambores y los chiflos han dado paso a la música disco, la compañía aragonesa K de Calle ha animado a los asistentes con provocativos pasos de baile y coloridas vestimentas que han traído de vuelta el mejor ambiente de los años 60 y 70 a ritmo de funky. Sus animados personajes no han dudado en sacar al público a bailar convirtiendo la calle en toda una discoteca. Por otro lado, El Ebronauta enamorado de Caleidoscopio Teatro ha traído consigo a un sinfín de personajes que asombraron con su gran belleza.
Y aunque los asistentes tenían los pies sobre la tierra, Coscorrón Banda de Animación los ha sumergido hasta la perdida Atlántida. Especies marinas mitad pez-mitad raspa y gráciles personajes sobre ruedas han agitado sus cintas azules y verdes imitando el bailar de las olas. La compañía catalana Pep Palau ha rescatado de las profundidades del océano el desfile con su espectáculo Zloty, la historia de dos personajes que tras cerrar su circo por una tormenta se vieron obligados a dejar de trabajar. Verdadera emoción y poesía en cada una de sus escenas.
Más adelante, la elegancia ha hecho su aparición con Paseantes, de la compañía alicantina Pyros Espectáculos que ha logrado una recreación de la campiña del siglo XIX, con unos enormes zancos los paseantes realizaron una delicada danza. Tras ellos, se ha adueñado de la calle Bu, un simpático mono de peluche de cerca de seis metros de altura manejado por varios tripulantes que le ayudaban a moverse con gracia y a lanzar confeti.
Pero si Bu ha logrado impresionar a grandes y pequeños, el caballo real del teatro urbano Carros de Foc no se quedó muy atrás. Este ser milenario recorre nuestro mundo dejando una estela fascinante de magia. Aunque fascinante también lo era la princesa guerrera a lomos del caballo que con un solo gesto ha conseguido que el gran animal levantara sus patas delanteras.
Y desde Francia, las bailarinas de la compañía Remue Ménage han conquistado a los asistentes con su calmado y sensual baile tan característico de los antiguos cabarés. Estuvieron bien acompañadas por una manada de osos que iluminó las calles del centro de la capital aragonesa.
Todo lo bueno acaba
Aunque la gran cantidad de compañías y artistas parecía no acabar, las Gaitas de Boto de los Bomberos de Zaragoza fueron la banda sonora final del gran espectáculo que las calles de Zaragoza vivieron ayer tarde. Los niños bajaron de los hombros de sus padres, los cochecitos de bebés comenzaron a rodar y dio comienzo una nueva carrera, esta vez para encontrar los últimos huecos y ver el pregón de fiestas en la plaza del Pilar.