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Fiestas del Pilar

El Festival Internacional de Circo de Zaragoza: pasen, vean y alucinen

El espectáculo, en el Recinto Ferial de Valdespartera, sorprende por la calidad de sus artistas y ofrece una función de altos vuelos y repleta de emoción

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Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Tantos días tienen las Fiestas del Pilar que lo normal es que en alguno de ellos el tiempo no acompañe. Ese fue el caso de este lunes. Sin embargo, la variada programación de estos días permite poder seguir disfrutando, a cubierto, de estas fechas tan esperadas. Para no quedarse en casa, una de las mejores opciones es la de acudir al primer Festival Internacional de Circo de Zaragoza. Pasen, vean y alucinen.

Pero el que ha aterrizado este año en la capital aragonesa no es el circo tradicional que se ha podido ver en innumerables ocasiones. No es un espectáculo infantil, aunque sí muy recomendable para niños, ni es puramente cómico. Tampoco se ven payasos ni animales, aunque lo que sí que hay son fieras de la actuación y artistas con todas las letras y llegados desde más de una decena de países que han convertido a Zaragoza en la capital europea del circo durante octubre.

Para entender mejor la función que se va a disfrutar, en la antesala de la entrada a la carpa situada en el Recinto Ferial de Valdespartera (con una capacidad para 1.200 espectadores) la organización ha situado un museo del circo en el que se puede ver la evolución de este arte milenario, desde la época egipcia hasta la actualidad. Una vez comienza ya el show, que tuvo este lunes como invitada de excepción a la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, uno no deja de recibir estímulos que provocan que las dos horas de espectáculo, con música en directo todo el rato, se pasen en un visto y no visto.

Para empezar a abrir boca y con el objetivo de que se quede abierta hasta el final, el primer número es de escapismo. Un grupo de cinco artistas comienzan a entrar y salir de diferentes cajas como por arte de magia y por mucho que uno quiera racionalizar esa escena no es nada fácil, ni desde la visión de un adulto, encontrar el truco. 

Salto sin red

El Festival Internacional de Circo de Zaragoza pone su listón muy alto desde el principio a sabiendas de que es capaz de mantenerlo. A partir de entonces, van sucediéndose en el escenario sendas actuaciones de profesionales que no solo pelean por conseguir el aplauso del público, sino que compiten entre ellos por ver quién gana el Payaso Baturro de Oro, el premio que entrega un jurado profesional al mejor número. Por el escenario de Valdespartera, con un ritmo trepidante y sin tiempo para tomar aire, pasan el denominado malabarista más rápido del mundo, saltadores que con sus brincos en una cama elástica gigante casi se chocan contra los focos, un equilibrista que hace «poesía en el aire» o unas arqueras de Mongolia que dan en la diana disparando las flechas con sus pies.

Aunque el circo es un arte tradicional, tampoco está exento de novedades y no renuncia a modernizarse. Una de las actuaciones más aplaudidas fue un número de luces y drones que dio paso a la recta final del espectáculo con una trapecista, un juego de sombras chinescas y hasta varios saltos mortales sin red que provocaron que las caras de asombro fueran en aumento.

La función, no exenta de humor, acabó con la grada haciendo la ola y dando una gran ovación cuando todos los artistas salieron a recibir el calor de un público que aseguró a la salida que no hay que esperar a que llueva para dejarse llevar por la magia del circo.

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