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Crítica de la novena de la Feria del Pilar: Te venden Miura y se lidian saldos

Decepcionante miurada de la que solo se lidian tres toros y negativa de la empresa a disponer de un tercer sobrero; los toreros se van de vacío y el público, ofuscado

Manuel Escribano, al entrar a matar, escapa por poco del avieso tornillazo del toro de Miura.

Manuel Escribano, al entrar a matar, escapa por poco del avieso tornillazo del toro de Miura. / Laura Trives

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Carmelo Moya

Carmelo Moya

Es hora de poner pie en pared y acabar ya con esta sonrojante Feria del Pilar que pasará a la historia como la del «toma el dinero y corre».

Grande, MUY-GRAN-DE le viene este proyecto a la empresa Zúñiga y toros, SL que es incapaz, como ayer, de tener el coso en mínimas condiciones higiénicas después de celebrar unas vaquillas matinales -con un reventón de público- que arrastraron el concurso de cortes con toros -otro bolón hasta el tejado con, por ejemplo, una entrada vendida por internet en meseta de toriles de un asiento 18 inexistente pues solo lo hay hasta el 17 y a cuyos tenedores hubo de facilitarse sillas convencionales para acomodarlos- cuyo término a las 15.00 horas tuvo como consecuencia una apertura de puertas para la corrida ¡a las 17.10 h.! (al menos en la puerta 2).

Era tal el albañal, el estercolero, que el calzado se pegaba al suelo como en un episodio de ‘Humor amarillo’. Así se vieron obligados a regalar las almohadillas para que el público, al menos, pudiera sentarse. Lo contrario hubiera significado un motín con escandalazo de los gordos. Porque los tienen cuadrados.

Había que ver esas filas kilométricas como si estuviéramos en Corea del Norte. La peña, chitón. Unos benditos. Y cómo el señor empresario se aferró al texto reglamentario que dicta que, al menos, ¡ al menos! se enchiquerarán dos sobreros. No fue tan reglamentarista para abrir las puertas del garito a su hora. Es la ley del embudo.

Ni siquiera han sido capaces de embarcar una corrida entera, apta para Zaragoza. Y, ojo, algún juego de cuernos del mítico hierro va caminito de Madrid. O sea, al laboratorio de análisis. ¿Esto ha tocado fondo? ¿El público de por la tarde es capaz de tragar con este sindiós indefendible día tras día?

Porque no ha habido jornada sin su corrida remendada, sus toros devueltos, sus escaramuzas en corrales.«Zaragoza, vamos a devolverte a la categoría que mereces. Eces, eces, eces...», respondía el eco.

Tal que en el ruedo, un 12 de octubre en La Misericordia se presentó un saldo indefinible de Miura de cuyos cinco animales anunciados de salida terminaron siendo arrastrados solo tres. El 3º y el 5º fueron devueltos por inválidos. El sexto también fue protestadísimo y el presidente Ezquerra solo tuvo dos opciones: mantenerlo en la esperanza de que el toro se aguantara o devolverlo y con ello dar por finalizada la función pues esta empresa tan rumbosa no quiso enchiquerar un tercer sobrero.

Ante ese cinqueño sexto toro de 699 kilos, un camión capitoné de mudanzas, sólo fachada, José Enrique Colombo se puso pesadísimo insistiendo para nada mientras la bronca crecía en la plaza a cada momento. Acabó con él de un espadazo fulminante. ¡Pardiez, qué sablazo! Su primero, otro añoso matusalén sustituto de Peñajara fue objeto del consabido puteo en banderillas (en collera con Escribano).

Manuel Escribano, el más bregado, tiró de galones y se notó

La ovación para su picador Israel de Pedro fue lo único de una labor en la que Colombo no vio toro en ningún momento. Más efectista resultó la labor de Esaú Fernández, que se fue a porta gayola en sus tres toros (dos más sobrero) en una labor global de perfilera y ventajosa colocación, fuertemente censurada. De primeras con el furo de Concha y Sierra, avisado y cabrón; con el sobrero de Gavira terminó entre los pitones. Ni así se le echó cuenta.

Escribano, el más bregado de los tres, tiró de galones y se notó. Se fue a porta gayola en sus dos toros. Muy digno con su primero con el que no había qué. El otro mulo deforme que sorteó, que miraba por encima de las tablas, se quedó asequible y tontorrón. De ir aquí y allá pero sin emoción. ¡Otra de gambas! 

La Ficha

TOROS DE MIURA: El segundo fue un remiendo de Concha y Sierra. Devueltos el 3º (sustituido por uno de Peñajara) y el 5º (sustituido por otro de Salvador García. El sexto debió ser devuelto por inválido.

MANUEL ESCRIBANO: Silencio y ovación tras aviso.

ESAÚ FERNÁNDEZ: División de opiniones en ambos.

JOSÉ ENRIQUE COLOMBO: Silencio y división de opiniones.

 ENTRADA: Dos tercios.

Antes de comenzar el festejo se rindió homenaje por su 200 aniversario al Cuerpo Nacional de Policía. 

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