Los parques unidos serán más divertidos. Este fue el lema que eligieron los escolares del colegio privado Nuestra Señora de la Merced de Zaragoza que ayer salieron a la calle para reivindicar una conexión entre el parque Pignatelli y las futuras zonas verdes de los depósitos.

Sabían que lo de ayer no era una fiesta, un acto para librarse de una clase de mates, lengua o inglés. Lo de ayer era una protesta, de esas en las que hay cánticos pegadizos, música a golpe de las claves instrumentales de la clase de música y faltas de ritmo y coordinación (cosas de la edad), y gente animando desde el otro lado de la concentración.

La clase más importante

Pero lo que es más importante, la de ayer era una de las clases más importantes del año. Los profesores del centro explicaron que, además de reivindicar una mejora para el centro, el barrio y la ciudad, como es la unión entre ambos espacios verdes, los alumnos habían aprendido el papel que desempeña el ayuntamiento, cómo hay que reclamar las mejores en la ciudad y la importancia de hacerlo unidos.

Valores, decían los maestros, más importantes incluso que tener un buen nivel de inglés o ser un lince en las matemáticas.

Los alumnos que ayer clamaron por ese «acceso norte ya», han aprendido durante las últimas semanas la importancia que tiene para eliminar las barreras arquitectónicas que suponen las escaleras que cada mañana tienen que subir para llegar a clase, y que solo se salvarán si se crea una nueva entrada al centro desde su parte trasera.

También han aprendido durante estos días que hay un alcalde que se encarga de dirigir la ciudad, de tomar las decisiones junto a su equipo de concejales. O que, a veces, para que un colectivo sea escuchado hay que salir a la calle, unido, y hacer ruido.

Según indicaban los profesores, la colonia felina que sigue a día de hoy merodeando por las instalaciones, también les ha permitido explicarles la importancia del cuidado de los animales, también si callejeros.

A los pies del alcalde

Uniformados con el chándal del colegio, una parte de los estudiantes protestó en el mismo parque mientras que los más mayores, los de Secundaria, acudieron a la plaza del Pilar a leer un manifiesto en el que instaban al consistorio a que se comprometa, oficialmente y no solo de palabra, a construir la conexión.

Desde Urbanismo aseguran que la harán y que los presupuestos del 2022 tendrán una partida para ejecutar los trabajos, que costarán alrededor de 400.000 euros. Pero los escolares quieren algo más, quieren un compromiso oficial.

Ojo, porque avisan de que saldrán a la calle cuantas veces sea necesario para mejorar su barrio.