Estudiantes de Zaragoza enseñan español a refugiados: "Estamos viendo resultados y ayudando a futuras generaciones"
Han pasado cuatro cursos desde que Demelsa Ortiz, profesora de la universidad pública aragonesa, y otras compañeras pusieran en marcha el proyecto AcogELE para dar cobijo a inmigrantes que llegaban a la ciudad. Tras un "exitoso" inicio, el voluntariado ha ido creciendo y ya son muchos los perfiles que lo conforman

Alumnos del programa AcogELE en una clase en Ymca, en una imagen de archivo. / Servicio Especial
Un abrazo en forma de proyecto. Han pasado cuatro cursos desde que tres profesoras pusieran en marcha AcogELE, una iniciativa que partió de tres profesoras para enseñar español a refugiados ucranianos y que, prácticamente desde que se puso en marcha en Zaragoza, es mucho más que eso. "Damos cobijo a inmigrantes que están en sistemas de protección internacional en las ONGs de Ymca y Cepaim", explica Demelsa Ortiz. Es profesora de la universidad pública aragonesa y es la coordinadora de este proyecto que surgió como algo "casero" y que ahora ya es un proyecto consolidado.
Ortiz se remonta a febrero de 2022, cuando se reactivó la guerra de Ucrania, para explicar el proyecto. Entonces ella tenía unos familiares que habían acogido a varias personas ucranianas, pero estas no conocían el idioma y, su familia, apenas sabía inglés. La comunicación era difícil y le sugirieron si podía enseñarles español. Y ella accedió sin dudarlo. La misma situación, aunque por otras vías, la vivieron compañeras de oficio de Demelsa, y fue entonces cuando las tres mujeres se dieron cuenta de que había una necesidad social a la que debían responder.
"Hablamos con el Departamento de Lingüística y Literatura Hispánicas de la Universidad de Zaragoza de esta necesidad y vimos que la solución podía ser ofrecerle dar estas clases a estudiantes que quisieran echar una mano", indica. Y así se puso en marcha UcraELE. Informaron -y lo hacen cada curso- tanto a alumnos como a egresados del campus público de la capital aragonesa de que existía este programa de voluntariado, que está reglado, por el que podían impartir español a refugiados.

Alumnos del programa AcogELE en clase, en una imagen de archivo. / Servicio Especial
El proyecto se abrió a jóvenes que estén cursando o que hayan estudiado grados de Humanidades en Unizar, sobre todo a los de Filología Hispánica pero también a los de otras titulaciones como Historia o Historia del Arte, ya que a las clases de Español como Lengua Extranjera (ELE) se sumaron también otro estilo de actividades, como culturales o de ocio, para que los refugiados se sintieran integrados en la ciudad. El proyecto se convertía así además en una oportunidad para que los universitarios pusieran en práctica la teoría aprendida en sus clases.
"Todos estaban muy sensibilizados, y la acogida fue espectacular", recuerda Ortiz. Detalla que se ofrecieron voluntarios unos 40 jóvenes, lo que hizo "exitoso" el arranque del programa. Esta buena tendencia se mantuvo y, un curso después, en el 2023-2024, pasó a denominarse AcogELE: ya no eran solo refugiados ucranianos, sino también de otros orígenes.
Y AcogELE es el nombre que todavía mantiene el proyecto, que sigue en marcha y por el que en estos cuatro cursos han pasado unos 100 voluntarios. "El número de alumnado fluctúa mucho según las circunstancias geopolíticas. Son más si hay una guerra en Siria, si hay un conflicto en Afganistán... Depende del momento", comparte Ortiz. Añade, eso sí, que sí que cuentan con un "perfil fijo" que se mantiene desde que arrancara esta iniciativa. "Sobre todo son ucranianos, sirios y de la zona del Magreb. Ellos siempre están", relata.
Ortiz concreta que en este momento cuentan con tres aulas de distintos niveles -A1, A2 y B1- y en cada una hay unos 20 alumnos, una cifra aproximada que varía según el contexto internacional. Todos ellos reciben clases diarias de alumnos o antiguos alumnos de la Universidad de Zaragoza que de forma previa reciben una formación sobre cómo intervenir en las aulas de ELE. Además, deben presentar ante las ONG el certificado de Delitos Sexuales, el DNI y un currículum breve, unos trámites que afrontan después de haber pasado por una "pauta" de la Universidad de Zaragoza, que los clasifica en función de la titulación que cursan o han cursado, los dota de materiales y les informa sobre los perfiles de los alumnos.
Además de los voluntarios, en este programa participan los docentes contratados por la ONG, que la coordinadora indica que son "uno o varios" por organización, y a ellos se suman otros cuatro profesores que están adscritos a la Universidad de Zaragoza. Entre ellos se encuentra Ortiz, y son quienes informan del proyecto, forman a los voluntarios y organizan las aulas según el perfil y nivel. "A veces hay niños, y eso exige otro tipo de actividades, o igual se da una oleada de acogida de refugiados y de golpe llegan 30, o hay algunos que mantienen su trabajo de forma virtual", comparte.
Por eso, han incorporado esa parte cultural al voluntariado. "Qué menos que hacer una aproximación a su entorno, que le va a resultar mucho más agradable", remarca Ortiz, que solo tiene bondades para AcogELE. "Hemos luchado mucho para sacarlo adelante. Primero, sin ninguna financiación, y luego con un premio que nos dio financiación y fue un impulso para seguir", expresa. Ahora es ya un proyecto consolidado. "Hemos luchado para tener nuestro huequito y funciona. Estamos viendo resultados y, sobre todo, estamos ayudando a futuras generaciones de filólogos, de humanistas, etc. a formarse y a los refugiados", celebra.
Y, para los alumnos, también bondades. "Agradecen mucho la labor que hacen los docentes y las ONG, y lo aprovechan al máximo. Les abre las puertas de posibilidades laborales, que es el objetivo del programa de protección internacional, que adquieran un nivel de competencia lingüística suficiente para integrarse en el mundo laboral", cuenta Ortiz, que remarca que los refugiados "agradecen que la sociedad se involucre con ellos". Es un abrazo en forma de proyecto.
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