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Autonomía frente al aislamiento

Un programa de Dfa combina rehabilitación física y apoyo social en una comunidad con más de 84.000 personas con discapacidad

David Laboreo, en uno de los ejercicios de su sesión de rehabilitación.

David Laboreo, en uno de los ejercicios de su sesión de rehabilitación. / Servicio Especial

El Periódico de Aragón

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En Aragón, la discapacidad no es una cifra abstracta, sino una realidad cotidiana para las más de 84.000 personas que tienen reconocido un grado igual o superior al 33%, según los datos confirmados por la Consejería de Bienestar Social y Familia a principios de año. Detrás de este número se esconden historias personales enfrentadas a barreras físicas y emocionales que limitan su autonomía. Para combatir este aislamiento, un programa de rehabilitación integral busca activar mecanismos que devuelvan o permitan mantener las riendas de sus vidas a las personas usuarias.

A diferencia de los modelos de rehabilitación convencionales, la iniciativa impulsada por la Fundación Dfa en las tres provincias aragonesas apuesta por un enfoque multidisciplinar. El trabajo en el gimnasio es solo el principio; el objetivo real es que la mejoría física se traduzca en una vida social activa. «El propósito es mejorar la autonomía de quienes sufren las secuelas de una discapacidad, permitiéndoles desenvolverse con mayor independencia en su día a día», explica Desirée Garrido, directora del área de Rehabilitación Integral de la entidad.

Antes de dar el primer paso, cada usuario pasa por una evaluación completa para diseñar un plan a medida. Desde el asesoramiento en accesibilidad para el hogar hasta el uso de ayudas técnicas, todo está orientado a facilitar tareas tan vitales como salir a comprar el pan o recuperar la confianza al caminar.

Con el objetivo de «mantener la movilidad» acude David Laboreo puntual al gimnasio dos días a la semana desde hace 22 años. Tras sufrir un derrame cerebral a los 18 días de nacer que le provocó una hemiparesia izquierda —debilidad motora o parálisis parcial del brazo y la pierna—, considera su rutina de ejercicios como «fundamental para poder realizar las demás tareas cuando la recuperación total no es posible», entre las que se encuentra su trabajo como celador en un centro hospitalario.

Como David, muchas de las personas usuarias presentan discapacidades relacionadas con el sistema neuromusculoesquelético o el movimiento o con el sistema nervioso, dos de los ámbitos que más impacto tienen en la autonomía personal.

El proyecto Servicios de autonomía personal dirigido a personas con discapacidad, preferentemente física o sensorial, se desarrolla como parte de los programas de interés social con cargo a la asignación tributaria del 0,7% del IRPF y del Impuesto sobre Sociedades. Para más información, las personas interesadas pueden consultar la web fundaciondfa.es o contactar con el Centro de Apoyo Social en el teléfono 976 59 59 59.

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