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La discapacidad intelectual aumenta el riesgo de exclusión

Seis de cada diez hogares donde viven personas con discapacidad intelectual y del desarrollo presentan rasgos de vulnerabilidad social y económica

Uno de cada tres de hogares de personas con discapacidad intelectual vive en riesgo de pobreza por la falta de ingresos regulares.

Uno de cada tres de hogares de personas con discapacidad intelectual vive en riesgo de pobreza por la falta de ingresos regulares. / Servicio Especial

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El Periódico de Aragón

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El 60% de los hogares españoles donde viven personas con discapacidad intelectual y del desarrollo presenta rasgos de vulnerabilidad social y económica. Plena inclusión ha publicado un estudio, junto a la Universidad de Alcalá de Henares, que aporta datos sobre una realidad que acerca a estas familias a la exclusión social.

Una de sus principales conclusiones es que uno de cada tres de estos hogares se halla en riesgo de pobreza, ya que carece de ingresos regulares procedentes de un empleo remunerado. Además, en cuatro de cada cinco, la cuidadora principal es una mujer.

El estudio estima que en España hay 407.285 hogares con personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, un grupo humano que presenta mayores niveles de vulnerabilidad que otros dentro del ámbito de la discapacidad. Y tres de cada cinco se encuentran en situación de vulnerabilidad socioeconómica, incluyendo un 6,3% en situación de extrema necesidad.

Este escenario está marcado por una combinación de factores que se acumulan y refuerzan entre sí, generando situaciones complejas de exclusión. Además de la falta de empleo remunerado y las desigualdades de género ya citadas, también confluyen otros factores como el aislamiento social (el 40% de estos hogares no tiene o tiene pocos vínculos comunitarios), la falta de recursos suficientes para cubrir sus grandes necesidades de apoyo, el envejecimiento de los progenitores o la existencia de varias personas con discapacidad en la misma unidad familiar.

Estos factores se combinan, generando una espiral de exclusión que dificulta salir de la vulnerabilidad a lo largo del tiempo. Por ejemplo, ante la falta de apoyos, muchas familias se ven obligadas a reducir o abandonar el empleo para atender a sus hijos e hijas, lo que agrava su situación económica y limita su participación social. El informe concluye que la discapacidad incrementa el riesgo de vulnerabilidad, especialmente cuando coincide con otros factores sociales como el bajo nivel educativo o vivir en entornos degradados.

Ante esta realidad, Plena inclusión demanda que políticas públicas más ajustadas a las necesidades reales de estas familias. También pide mejorar el acceso a recursos y apoyos e impulsar un enfoque interseccional que tenga en cuenta todos los factores de vulnerabilidad. La confederación a la que pertenece Plena inclusión Aragón destaca el papel clave del tercer sector como red de apoyo, aunque todavía existen familias que permanecen fuera del sistema y sin acceso a estos recursos.

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