Alejados de las cámaras y en reuniones informales, los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU analizaron durante los dos últimos días las dos propuestas presentadas el lunes (la estadounidense y la franco-alemana) para resolver la crisis iraquí, de cara a la reunión a puerta cerrada que tendrá lugar hoy. Fruto de esos contactos y de la presión ejercida por Estados Unidos, México puede ser el primero de los seis miembros no permanentes del Consejo opuestos a la guerra contra Irak que cambia de posición para acercarse a Washington.

Ayer, fuentes de la Administración de Bush expresaron también sus dudas de que Rusia y China, miembros del Consejo con poder de veto, lleguen a emplearlo para bloquear la resolución que posibilita la guerra. Tampoco Francia parece decantarse por esa medida por ahora. Recordando que para que salga adelante la resolución necesita nueve votos positivos y teniendo en cuenta que asegurados sólo hay cuatro --Estados Unidos, Gran Bretaña, España y Bulgaria--, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Dominique de Villepin, aseguró: "No estamos en esa situación y no hay que evocar esa hipótesis (el veto)".

LOS INTERESES NACIONALES Los indicios del giro de México están en una directiva secreta de política exterior mexicana, en la que se describe una nueva posición basada en "los intereses nacionales" prioritarios del país, que son las relaciones con Estados Unidos, según aseguró la agencia Associated Press. Aunque México no se compromete explícitamente en esa directiva a votar a favor de la resolución norteamericana, reconoce que "es de crítica importancia para EEUU y para la Administración de Bush".

EEUU rechazó, además, ayer una propuesta canadiense que trataba de acortar las distancias entre el bloque bélico de la ONU, con la sugerencia de que se dé a Irak hasta finales de marzo para cumplir las tareas pendientes de su desarme.