Al menos 2.148 personas fueron ejecutadas el pasado año en 22 países, según desveló ayer Amnistía Internacional (AI). El 94% de esas muertes --que según AI pueden ser más-- se registraron, por este orden, en China, Irán, Arabia Saudí y EEUU. En este último país, los españoles Pablo Ibar y Nabil Manakli aguardan turno en el corredor de la muerte.

En el Día Internacional contra la Pena de Muerte, celebrado bajo el lema La pena de muerte, un fracaso de la justicia, Amnistía recordó que España es uno los cinco países de la Unión Europea --además de Francia, Italia, Polonia y Letonia-- que mantiene la pena de muerte en tiempos de guerra. AI reclama que se modifique el artículo 15 de la Constitución española para eliminarla.

A pesar de que 68 países mantienen todavía la pena capital para sus ciudadanos, en los últimos 30 años se ha registrado una tendencia clara hacia su abolición en todo el mundo, y a lo largo del 2006 la tendencia ha continuado. Amnistía subraya que Filipinas y Moldavia se han unido a la lista de países abolicionistas.

EL CASO DE LARRAÑAGA La organización humanitaria se felicita porque Filipinas haya conmutado la pena de muerte para otro ciudadano español, Paco Larrañaga, que ha comenzado a cumplir cadena perpetua. Amnistía subraya que un total de 43 constituciones en el mundo prohíben ya la pena de muerte.

En su informe anual, Amnistía afirma que "es llamativo que el 94% de las ejecuciones se hayan producido en cuatro países. En China se registran 1.770 ejecuciones conocidas --aunque según cálculos de expertos chinos, todos los años son ejecutadas entre 8.000 y 10.000 personas--, 94 ejecuciones conocidas en Irán; 86, en Arabia Saudí, y 60, en EEUU".

Pakistán es el único país que, junto a Irán, ha ejecutado a menores en 2006. Al menos 70 personas han sido ejecutadas. Las ejecuciones en Irán continúan a "un ritmo alarmante", recalca el informe, que denuncia las lapidaciones. Hay al menos siete mujeres en riesgo de ejecución por lapidación. En EEUU se sigue ejecutando a enfermos mentales. Según Amnistía, China destaca "por su terrible historial de violaciones de Derechos Humanos". Aunque se sigue ejecutando con un tiro en la nuca, cada vez es más común el uso de la inyección letal, lo que facilita la extracción de órganos.