Los expertos se han extrañado de la escasa potencia de la explosión nuclear norcoreana, de menos de un kilotón, 30 veces menor que la que destruyó Nagasaki, según cálculos internacionales. La historia dice que las primeras pruebas de los miembros del club nuclear se movieron entre 10 y 60 kilotones. Eso ha llevado a algunos analistas a tildar de seudofracaso el ensayo. Especialistas norteamericanos plantean que no hubo bomba nuclear, sino una acumulación de explosivos convencionales. "Todas las explosiones liberan energía en todas las direcciones. Desde una estación sísmica alejada no se puede saber qué tipo es", afirman. También genera dudas la ausencia de fugas radiactivas. El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, reconoció que existe una "remota posibilidad" de que nunca se sepa si Pyongyang llevó a cabo o no una prueba nuclear.

Antes de plantearse la calidad de su plutonio o su existencia, la comunidad internacional ya duda de la solvencia de los misiles norcoreanos. Los siete que lanzó en julio cayeron en el mar de Japón. El Taepedong-2, al que se le supone capacidad para golpear Alaska, aguantó 40 segundos en el aire. Es previsible que las dificultades para volar aumenten cuando los misiles incorporen las ojivas nucleares. Pero los expertos dudan de que Pyongyang sepa cómo hay que miniaturizar las bombas para introducirlas en un misil.