El presidente de Rusia, Vladimir Putin, regresó ayer a la ciudad de Dresde, donde durante años sirvió como agente de la KGB, y fue recibido por unos 2.000 manifestantes que le gritaron "asesino" para protestar por el asesinato de la periodista rusa Anna Politkóvskaya.

Putin intentó ignorar el incidente, pero Angela Merkel volvió poco después sobre el tema. La cancillera alemana condenó enérgicamente --y en ruso-- el crimen, y recordó a su invitado que la libertad de prensa "forma parte del desarrollo democrático" de una sociedad.

Merkel, además, pidió a Putin que actúe con celeridad para esclarecer el asesinato de esta conocida defensora de los derechos humanos. Al ruso no le quedó otra opción que sumarse a la condena, y en el marco de un breve encuentro con la prensa definió el crimen como un "cruel asesinato" y aseguró que "los culpables serán perseguidos y castigados".

LAS CULPAS, A SUS ENEMIGOS A diferencia de los jóvenes que protestaron contra Putin, y que dijeron desconfiar de las palabras del dirigente ruso por considerarlas un intento de "huir hacia adelante", la cancillera alemana se mostró confiada en los resultados de la investigación. Merkel subrayó que Putin se ha comprometido a poner en marcha las medidas necesarias para resolver el que tachó de "horrible crimen".

El mandatario ruso dio a entender que detrás del asesinato está la mano de sus enemigos chechenos, ya que, en su opinión, "daña más a Rusia". Por lo demás, los textos de Politkóvskaya llegaban a "un sector reducido de la sociedad rusa", señaló, para asegurar a renglón seguido que "el grado de su influencia era insignificante en la vida política" del país. Putin aseguró más adelante que el asesinato de la periodista "es un crimen inaceptable" que socava el poder establecido en Rusia.

Merkel y Putin se reunieron en la ciudad de Dresde, a orillas del río Elba, en el marco de los encuentros ruso-alemanes conocidos como los Diálogos de San Petersburgo. Fue el excanciller Gerhard Schröder quien hace seis años puso en marcha la iniciativa, con el propósito de reunir a los principales dirigentes políticos y organizaciones de ambos países.

CRISIS DE COREA DEL NORTE Durante el encuentro, las delegaciones abordaron también la crisis entre los gobiernos de Rusia y Georgia, las repercusiones de la prueba nuclear que Corea del Norte llevó a cabo el lunes y el conflicto de Oriente Próximo, un asunto que Merkel se comprometió a poner "en primer plano durante la próxima presidencia alemana de la Unión Europea".

Putin aprovechó la ocasión para poner sobre la mesa temas que preocupan de manera especial a su Gobierno, como los planes de la Administración estadounidense de instalar en Polonia elementos de su escudo antimisiles. En opinión del mandatario ruso, esa decisión "contribuye a la desestabilización del equilibrio entre potencias".

ACCIONES CONTRA POLONIA No es la primera vez que Putin arremete contra este asunto. De hecho, el titular de Defensa ruso, Sergei Ivanov, había declarado poco antes que su país llevará adelante acciones contra Polonia si al final se pliega a los planes de EEUU. Polonia, que forma parte de la OTAN, es un estrecho aliado del Gobierno de George Bush.

Según el Gobierno ruso, Washington está invirtiendo miles de millones de dólares para establecer una línea de misiles que apunte a Moscú desde Polonia y la República Checa. Parece, sin embargo, que estos dos países no están seguros aún de dar su consentimiento a los planes del Ejecutivo estadounidense.