Este año no fue un estadista, ni una oenegé ni el director general de una agencia de la ONU. Al conceder ayer el Premio Nobel de la Paz del 2006 al economista bangladesí Mohammad Yunus, pionero de la fórmula de los microcréditos, y al banco que él fundó, el Grameen Bank, el Comité Noruego del Nobel ha querido rendir un homenaje a un innovador sistema financiero que ha contribuido a sacar de la pobreza a millones de personas y que ha sido copiado en más de 100 países. "La paz duradera no puede lograrse a menos que una parte importante de la población encuentre el camino para romper el círculo de la miseria", justificó el Comité Nobel al anunciar el laureado.

Apodado el banquero de los pobres, aunque él prefiera el de prestamista de la esperanza, Yunus no pudo contener su alegría tras conocer que le había sido concedido el galardón. "Son muy buenas noticias para mí y también para la nación", declaró desde su casa en Dacca.

190 CANDIDATOS "A partir de ahora, la guerra contra la pobreza se verá intensificada en todo el mundo; consolidará la lucha contra la miseria a través de los microcréditos en la mayoría de los países", dijo. La concesión del Nobel de la Paz a Yunus entre 190 candidatos pilló a contrapié a muchos observadores, ya que Yunus no figuraba en las quinielas de los posibles ganadores.

Veteranos informadores que han cubierto la concesión de los Nobel de la Paz relataron la atmósfera de sorpresa en Oslo cuando Ole Danbolt Mjoes, director del Comité Nobel, compuesto por cinco miembros, pronunció el nombre de Yunus. "Fue una sorpresa similar a la que hubo en 1995, cuando el premio fue concedido al físico polaco Joseph Rotblat, que luchó por la eliminación de las armas nucleares", escribió ayer el veterano periodista Alister Doyle. "Es difícil igualar la sorpresa producida en el año Rotblat; nunca he visto tantas bocas abiertas como en 1995", recordó Geir Lundestad, director del Instituto Nobel.

El Grameen Bank se fundó con un capital de 22 euros. La entidad ha distribuido hasta hoy unos 5.700 millones de dólares (unos 4.674 millones de euros) en microcréditos, y sus actividades representan un 1% del Producto Interior Bruto de Bangladés. "Esta idea fue generada en un país mayoritariamente musulmán, y se extendió a todo el mundo de forma positiva", dijo a Reuters Danbolt Mjoes, del Comité Nobel.

REACCIONES DE SATISFACCIÓN Las reacciones de satisfacción se repitieron desde Ruanda hasta EEUU, países ambos donde la figura de los microcréditos ha sacado de la pobreza a millones de personas. El aún secretario general de la ONU, Kofi Anna, se dijo "feliz" por el premio concedido a Yunus y al Grameen Bank, "aliados durante mucho tiempo de las Naciones Unidas en la causa del desarrollo y de la emancipación de las mujeres". El presidente francés, Jacques Chirac, saludó desde París el galardón porque premia una "obra excepcional al servicio de la solidaridad y del desarrollo".

Patrice Kayibanda, un ruandés que recurrió a un microcrédito para comprar un teléfono colectivo, afirmó que la iniciativa ha sido "una auténtica bendición". "He reembolsado el préstamo y he conseguido pagar una plaza en la escuela a mis niños vendiendo llamadas telefónicas", aseguró Kayibanda.

La única voz discordante fue la del también Nobel de la Paz Lech Walesa, quien obtuvo el galardón en 1983. "Hubiera sido mejor darle el premio de Economía, por una idea económica original", dijo el histórico exlíder sindical polaco.