El Reino Unido siempre ha sido un país que se ha mostrado orgulloso de su modelo multicultural, una política llevada cabo durante las últimas décadas basada en el apoyo a la integración y en el respeto a la diversidad. Este ambiente de tolerancia ha hecho que hayan sido muy pocos los casos de conflicto surgidos por signos religiosos externos.

Uno de los más sonados fue la batalla legal de Shabina Begum, una joven de 15 años, que en el 2004 llevó hasta los tribunales a su colegio por prohibirle acudir a las clases con una jilbab, un vestido que le cubre todo el cuerpo excepto el rostro y las manos. Shabina consideraba que se le había negado su "derecho a la educación y a manifestar sus creencias religiosas".El Tribunal Superior de Londres dio la razón al colegio Denbigh High School, de Luton (al norte de Londres), y consideró que las limitaciones impuestas a Shabina fueron "proporcionadas" y sus derechos humanos no fueron violados. Al igual que la mayoría de los centros educativos, esta escuela, que cuenta con un 80% de alumnos musulmanes, tiene una política de uniformes flexible.