Al próximo presidente ecuatoriano le espera una catarata de demandas sociales y, a la vez, el desafío en el que fracasaron sus antecesores: lograr la estabilidad institucional de un país que, solo en la última década, tuvo siete jefes de Estado. Desde el retorno en 1979 a la democracia, solo tres completaron su mandato: León Febres Cordero, Rodrigo Borja y el conservador Sixto Durán Ballén. Abdalá Bucaram fue destituido en 1997 por "incapacidad mental". Lo reemplazó Rosalía Arteaga y luego Fabián Alarcón. Jamil Mahuad cayó en enero del 2000 por un golpe militar-indígena. Completó el período Gustavo Novoa. En el 2005, a Gutiérrezle echó el Congreso y Alfredo Palacio termina su mandato.